/La noche se le estaba haciendo eterna. Vincent llevaba quién sabe cuánto tiempo dando vueltas en su casa intentando ignorar esa sensación tan molesta que le recorría el cuerpo cada vez que su mente volvía a pensar en él; no era solamente que no pudiera dormir, era que extrañaba su presencia, incluso su voz, tenerlo cerca. Y para acabarla, su imaginación tampoco estaba ayudando en lo absoluto: cada imagen que su mente recreaba lo encendía más, hasta que la tensión se volvió insoportable.

Su cuerpo respondía por sí mismo y la presión en su pantalón se hizo tan evidente que ya no pudo ignorarla más, desesperado y sin pensarlo mucho, se llevó las manos a la cintura y comenzó a desabrocharse la prenda liberando esa erección dura y dolorosa que se había formado por completo

Había estado resistiéndose, diciéndose a sí mismo que era demasiado tarde, que quizá estaría dormido y no debía molestarlo pero el cuerpo no le obedecía, la necesidad crecía con cada minuto que pasaba e inconcientemente sus manos empezaron a vagar por su propio cuerpo, buscando alivio, intentando calmar esa calentura que solo el moreno podía provocarle. Estaba tocándose pensando en él, imaginando que eran las manos de Alastor las que lo recorrían, que era su voz la que le susurraba al oído y que era él quien estaba ahí aunque por más que lo intentó, no fue suficiente; cada caricia propia se sentía vacía y fría, una pobre imitación de lo que realmente anhelaba, se dio cuenta de que no importaba cuánto se esforzara, porque lo que necesitaba no era su propia mano… era él. La frustración y el deseo se mezclaron hasta hacerlo jadear, inquieto, insatisfecho, y fue ahí cuando la razón se le escapó por completo

Ya no le importó la hora, ni si estaba bien o mal llamarlo; necesitaba escucharlo, saber que estaba ahí, y tal vez el sonido de su voz fuera lo único capaz de saciar lo que su cuerpo le pedía a gritos.

Temblando ligeramente, tomó el teléfono y buscó su contacto. Se quedó observando su nombre durante unos segundos, dudando por última vez, mientras su mano seguía moviéndose en un vaivén rápido y frenético, buscando la liberación por sí mismo, intentando calmar esa urgencia que no cedía.

──Al carajo...

El teléfono comenzó a sonar mientras permanecía en silencio, esperando con el corazón acelerado que aquella llamada fuera contestada.

Mantuvo la mirada fija en la pantalla, sintiendo cómo la ansiedad comenzaba a mezclarse nuevamente con aquella necesidad que lo había llevado a llamar en primer lugar, por un instante pensó en colgar, creyendo que era una estupidez despertarlo por algo así, pero entonces el sonido cambió repentinamente y el hombre se quedó completamente quieto al escuchar a su amado. No se atrevió a decir nada inmediatamente; solo cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, dejando escapar lentamente el aire que había estado conteniendo

── Al… Perdón por llamarte a estas horas…

Stann_Alister

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