꧁⎝ 𓆩༺ ✞ ༻𓆪 ⎠꧂
ִ𖤐 𓆩 Hermana Líah Trusova ִ𓆪 ࣪𖤐
Nombre completo: Líah Trusova
Título: Hermana Líah Trusova
Edad aparente: 20 años
Edad real: Desconocida
Nacionalidad: Rusa
Lugar de origen: Óblast de Nóvgorod, Rusia
Ocupación: Monja y ayudante de exorcista
Orden: Congregación de Santa Sofía de la Misericordia
Especialidad: Exorcismos, investigación de fenómenos sobrenaturales y asistencia espiritual
Idiomas: Ruso, latín, alemán y algo de griego antiguo
Religión: Cristianismo ortodoxo
✞ Apariencia ✞
Líah posee la apariencia de una joven de apenas veinte años, piel extremadamente pálida, ojos gris azulados/ rojos y cabello rubio ceniza. Su rostro transmite una serenidad poco habitual, incluso frente a una persona poseída, rara vez muestra miedo.
Viste un hábito negro sencillo y algo atrevido para ser monja, con un pequeño crucifijo de plata que perteneció a su madre.
En su muñeca izquierda lleva un cordón de oración que nunca se quita, hay algo extraño en su aspecto: aunque su rostro parece joven, sus ojos tienen una expresión mucho más antigua.
✞ Personalidad ✞
Tranquila, disciplinada y profundamente devota. No es una mujer particularmente dulce, pero sí compasiva. Cree que incluso las personas que han cometido los peores pecados merecen una oportunidad de redención, tiene una paciencia extraordinaria y una resistencia casi inhumana al sufrimiento. No teme morir.
Lo que realmente teme es fallarle a Dios cuando alguien dependa de ella, es obediente con sus superiores, aunque no es ingenua. Cuando considera que una orden contradice aquello que entiende como voluntad divina, puede desobedecerla sin vacilar y aceptar posteriormente cualquier castigo, su fe no nace de una vida fácil, nace del dolor.
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𖤐 𓆩 Historia 𓆪 ࣪𖤐
Líah nació en una pequeña aldea rusa durante uno de los inviernos más duros que recordaban sus habitantes. Su familia era pobre, su padre trabajaba como leñador y su madre cuidaba de Líah y de sus dos hermanos menores. Desde niña, Líah estuvo profundamente vinculada a la iglesia del pueblo. Mientras otros niños jugaban afuera, ella pasaba horas ayudando a encender velas, limpiando los iconos y aprendiendo las oraciones de memoria.
Su madre solía decirle:
“La fe no sirve para pedirle a Dios que te quite el sufrimiento. Sirve para que puedas atravesarlo.”
Líah jamás olvidó esas palabras, a los nueve años perdió a su padre en un accidente ocurrido durante una tormenta de nieve.
A los doce, su hermano menor murió de una enfermedad que la familia no pudo costear tratar.
A los quince, su madre falleció, para entonces, Líah había aprendido a vivir con la pérdida.
Pero fue entonces cuando ocurrió aquello que cambiaría su vida, la noche después del funeral de su madre, Líah permaneció sola en la iglesia del pueblo. Mientras rezaba frente a un icono de la Virgen, escuchó la voz de su madre llamándola desde el interior del templo.
Líah sabía que su madre estaba muerta, aún así, siguió la voz, encontró una figura arrodillada frente al altar, tenía el rostro de su madre, pero no era ella.
La criatura comenzó a hablarle con la voz que Líah conocía desde su infancia. Le prometió devolverle a su madre si abandonaba su fe, permaneció de rodillas y rezó.La entidad intentó convencerla durante horas, cuando finalmente amaneció, Líah seguía rezando.
Fue encontrada por un sacerdote, exhausta, con las rodillas ensangrentadas por haber permanecido sobre el suelo de piedra durante toda la noche, el sacerdote comprendió inmediatamente que aquello no había sido una alucinación, fue trasladada a un convento, allí descubrieron que poseía una extraña resistencia frente a fenómenos que normalmente provocaban miedo, confusión o incluso pérdida de conciencia, no parecía estar protegida del mal, parecía simplemente negarse a ceder ante él.
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𖤐𓆩El camino hacia el exorcismo𓆪𖤐
Líah ingresó formalmente a la vida religiosa a los diecisiete años, sus primeros años fueron extremadamente rigurosos. Selevantaba antes del amanecer, asistía a las oraciones, trabajaba durante el día y estudiaba hasta altas horas de la noche, nunca pidió privilegios, nunca se quejó.
Cuando otras hermanas descansaban, ella permanecía en la capilla, con el tiempo, comenzó a acompañar a sacerdotes durante investigaciones de posibles posesiones. Al principio solo llevaba los objetos necesarios; Agua bendita, Crucifijos, Libros de oración, Reliquias, pero pronto empezó a participar activamente.
Descubrieron que Líah podía permanecer junto a una persona poseída durante horas sin apartarse, incluso cuando la entidad intentaba intimidarla, insultarla o utilizar los recuerdos de sus seres queridos para quebrarla, su función no era expulsar al demonio, era mantener al poseído aferrado a su propia identidad mientras el exorcista realizaba el ritual, se convirtió así en una ayudante indispensable.
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✞ El sacrificio ✞
A los diecinueve años ocurrió su caso más importante, una niña de ocho años había sido llevada al convento después de que varios sacerdotes fracasaran en liberarla. La criatura que habitaba dentro de ella era particularmente violenta, durante el ritual, la niña comenzó a gritar que Dios la había abandonado, Liah respondió:
“Entonces me quedaré contigo hasta que Él vuelva.”
El exorcismo duró tres días, durante ese tiempo Líah prácticamente no durmió ni comió, permaneció junto a la niña, sosteniéndole la mano mientras repetía las oraciones.
La entidad intentó quebrarla psicológicamente, le mostró nuevamente a su madre, a su padre, a su hermano, incluso le ofreció una vida en la que todos ellos seguían vivos, ella lloró, pero no abandonó la habitación, al tercer día, la niña quedó inconsciente, el demonio finalmente fue expulsado.
Líah cayó al suelo inmediatamente después, cuando despertó, habían pasado varios días. Desde entonces, una cicatriz apareció alrededor de su muñeca izquierda, exactamente debajo del cordón de oración que llevaba durante el ritual. Nunca permitió que nadie se lo quitara.⸻
✞ Su relación con la fe ✞
Líah no considera que su sacrificio sea extraordinario, cuando alguien le pregunta por qué está dispuesta a sufrir tanto, responde:
“Cristo sufrió por nosotros. Yo solo intento no olvidar lo que significa eso.”
No busca convertirse en santa, no busca reconocimiento, no cree ser especial, de hecho, considera peligroso pensar que Dios la escogió por encima de otras personas, para ella su misión es sencilla: si alguien está sufriendo, ella debe quedarse, a unque tenga miedo, duela, nadie más quiera entrar y a pesar de que probablemente no salga viva.
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✞ Habilidades ✞
* Conocimiento avanzado de rituales de exorcismo.
* Lectura de textos religiosos antiguos.
* Reconocimiento de patrones de posesión.
* Gran resistencia física y mental.
* Memoria excepcional para oraciones y escrituras.
* Habla varios idiomas utilizados en rituales religiosos.
* Sabe identificar falsificaciones de reliquias y objetos religiosos.
* Tiene conocimientos básicos de medicina para asistir a los poseídos durante los rituales.
* Excelente capacidad para mantener la calma bajo presión.
✞ Debilidad ✞
Su mayor virtud también es su mayor debilidad. no sabe cuándo sacrificarse es suficiente. Está dispuesta a soportar demasiado dolor por otras personas y en ocasiones, parece creer que su propia vida tiene menos valor que la de cualquier desconocido.
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✞ Particularidad inquietante ✞
Aunque Líah aparenta tener veinte años, su edad real no está registrada de manera confiable. Los documentos del convento donde fue recibida desaparecieron años atrás.
Las únicas fotografías existentes de ella parecen mostrar exactamente el mismo rostro, una fotografía tomada cuando supuestamente tenía diecisiete años, otra cuando tenía diecinueve y otra tomada recientemente.
En todas parece tener aproximadamente veinte años, nunca explica el motivo. Cuando alguien se lo pregunta, simplemente responde:
“Hay preguntas que no necesitan respuesta para que la fe siga siendo verdadera.”
Y continúa caminando.

Kael Draven
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Ryu Ayasaki
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