El clima en los alrededores de la aldea Rito no perdona. Hacía un frío despiadado y extremo como el de las noches frías en el desierto Gerudo, si no es que más gélido.
Es más, había comprado ropa especial en la tienda del pueblo y ni así era suficiente protección para una nevada tan intensa. Envidiaba demasiado a los Rito, quienes estaban cubiertos por cálidas plumas que les protegían de aquel frío tan drástico.
Sería conveniente sí el tuviese sus propias plumas para explorar sin problema las montañas, pero, desafortunadamente solo era un hylian común y corriente sin pelaje o plumas extra que ayudasen a facilitar su exploración.
Solamente quedaba adaptarse dentro de lo posible con sus recursos actuales, hacer una fogata o en todo caso, probar su suerte y buscar alguna cabaña abandonada que pudiese usar para pasar la noche. Por ahora lo que si podía hacer era recolectar bayas ígneas para preparar algún platillo que le ayude a resistir un poco más, recordaba haber visto unas cuantas cerca del establo.