▂▃▅▇█▓▒░۩۞۩ Sƚυρɾυɱ ۩۞۩░▒▓█▇▅▃▂
En su sofá esperaba notándose su intranquilidad, mordía sus dedos arrancando pequeños excesos de piel y no pudo más, corrió a ese mueble de madera llenos de libros y esculturas en donde albergaba un escondite de donde saco esa caja de tabaco y junto a ella un encendedor, con las manos temblorosas tomó uno de los cigarrillos y encendió la punta notándose lo rojizo del fuego y como si una alarma sonará, dio un ligero brinco, se delataron sus pupilas mientras el sonido de su móvil continuaba constante. Tomó entre sus manos el móvil y en la pantalla vio su nombre, contestó...
─Apágalo, date un baño, pronto llegaré...
Fue lo único que escuchó de aquella voz, antes de que terminará la llamada, que en pocos instantes le hizo alterar su cuerpo y haciendo caso omiso de aquella orden, continuo con aquella acción, absorbió con sus labios el amargo néctar de la nicotina detonando una segunda llamada que erizo su nuca y recorrió su espalda.
─Apágalo, es lo único que pido... estoy cerca.
La voz er suave pero firme, ronca, siendo para ella una especie de droga que alteraba sus sentidos, sus pensamientos, su cuerpo...
─...desnúdate y espérame en el sofá.
Fue lo último que escucho de aquella voz anques que el sonido de la llamada finalizada provocando que reaccionar su cuerpo. En seguida fue hasta su habitación quitándose cada prenda hasta entrar a la regadera, el agua caía por su cuerpo como si le acariciará, le recorría cada poro de su piel junto a ella las yemas de sus dedos limpiándose como si un ritual sagrado estuviera punto de acontecer.
Tan pronto termino tomó la toalla y seco con delicadeza cada centímetro de si misma, sin tomar prenda alguna camino hasta el espejo donde miró su desnudez, tomó su maquillaje poniendo muy poco sobre su rostro, delineo sus ojos y puso labial en sus labios, aromatizó su cuerpo con el perfume de nardos que tanto le gustaba a él, en medio de ello bajo sus dedos sobre su pecho hasta llegar a sus senos recordando como aquel hombre había dejado su marca, no una visible una que solo su tacto reconocía, una que le hizo suspirar haciendo que elevará su temperatura corporal.
Bajo las escaleras de manera apresurada y miro el cigarrillo que antes había probado, se sentó en el sofá y estiró sus piernas ocupando todo el espacio disponible, lamió sus labios y cerró los ojos recostando su cabeza en e respaldo, cuando un pequeño olor llegó a su nariz cosquillándola, sobresaltada, agitada y con respiración entrecortada sintió que su nuca se erizaba, inundo en ella un nerviosismo haciendo que sus manos temblarán.
─Veo que me desobedeciste
Aquella voz aceleró sus palpitaciones y transpiró frío, la figura que a su espalda hablaba se acercó mientras quitaba de su cuello su corbata, la llevó hasta sus ojos tapándolos, ella aspiró su loción haciendo que un escalofrió recorriera su cuerpo y acompañado a este aroma estaba el de un picor de uvas añejadas y seguido de un suspiro tomó la copa de vino que se le acercaba, bebió de ella mientras é se ponía frente a ella desabotonando su camisa, tomó su zurda y le hizo tocarlo, ella mordió su labio inferior mientras su respiración se agitaba.
La jalo sutilmente para que se levantará, le quitó la copa de vino dejándola sobre la mesa a donde también la llevó a ella, se acercó a su cuerpo dejando que su aliento comenzará a provocarla y dejó un beso sobre su hombro haciendo que ella jadeará, él sonrió al saber que tanto le pertenecía de ella al verla agitada y nerviosa por su presencia, mientras ella internamente gritaba que le tocará, que la tomará haciendo de ella lo que deseará hasta que su voz se apagará por el cansancio, él solo la giro para que se apoyara sobre la mesa.
Con una mano acaricio su espalda recorriéndola suavemente, mientras la otra subió hasta sus senos y pellizco su pezón ─¡Mmmm!─ gimió mientras mordía sus labios, él se acercó a su oído susurrándole ─sin ruido ¿vale?─ asintió solo con la cabeza; él tomó la copa de vino y la acercó a ella dándosela a beber, al mismo tiempo su mano contaría bajaba hasta su entre pierna y sin previo aviso metió dos de sus dedos en ella mientras su pulgar se encargaba de su clítoris comenzando a masturbarla rápida y compasivamente; ella trago el vino atragantándose, el calor de su cuerpo comenzó a incrementarse y la humedad que le provocaba. De fondo el chapoteo de sus dedos y él susurró en su oído que se corriera... así lo hizo dejándose llevar y sin contenerse más grito, grito al llegar el orgasmo.
─Dije sin ruidos
─Lo siento...
─Eso no vale para mí, esta vez sin ruidos y no se te ocurra correrte...
─Si mi amo...
Contestó ella sin pensarlo mucho y sumergida en el placer ya brindado, él comenzó una vez más a mover sus dedos en su interior, ella se contenía y a él eso le gustaba, le gustaba esa lucha entre el placer y las ganas, del instinto contra ella misma hasta que sea él quien le liberará, y así lo hace...
─Córrete ya─ explota con toda su alma y jala aire tan fuerte al contener su voz, solo dejando que la agitación sea su delator, ella cae de rodillas observando desde aquella posición su cuerpo, él dejo caer su pantalón y su ropa interior, la tomó por el cabello y ella lamió como a él le gustaba, él marcaba el ritmo obligándole a meterlo a su boca pero hoy no quiere tardar más, se agacha y la levanta jalando sus pezones mientras ve su rostro, como su boca ligeramente abierta dejaba salir su aliento cálido, su respiración era agitada, sin resistirse más la toma de la cadera y entra a ella, tan fuerte como lo deseaba, su mano contraria subió por su espalda y tomó su cabello jalándolo con fuerza, las embestidas que le daba en fuertes, lentas y constantes, ella cerraba los ojos apretándolos, jadeaba y se resistía a gritar, deseaba tanto que le escuchará aunque su humedad se encargaba de dejárselo claro, se aferraba al filo de la mesa aguantando las ganas de gritar por el placer.
─Hazlo, gime y córrete para mí...
Entre jadeos le ordeno y ella lo hizo, gimió tan fuerte mientras explotaba en cada entrada y salida de su cuerpo, su piel se erizó, sus piernas comenzaron a flaquear, acelero sus embestidas y ahí en unos segundos ella perdió sus pensamientos mientras entre sus piernas escurría lo que ambos habían logrado, el soltó su cabello y ella cayó rendida sobre la mesa, ambos recuperaban el aliento, él la llevo a sus brazos, acarició su espalda teniéndola entre sus brazos, la llevo hasta el sofá y se recostó con ella dejando que la noche corriera y la luna los acompañará como testigo de su lujuria y deseo...
Kael Draven
Eliminar comentario
¿Seguro que deseas eliminar este comentario?