Había pasado un día pesado, tú viendo que rescatar a varias personas e incluso niños. Que quedaba siendo experimentados, Ekko fue el único que se presentó, junto a los demás compañeros a rescatar aquellas personas. Por muy pesado que fuera logro sacarlos a todos.

Excepto que tuvo varios incidentes en el momento de más peleas, su cuerpo ha sufrido un cambio drástico, no se ría que fuera el mismo, su físico sigue siendo el mismo, una sola parte cambio en el. Sí, sus genitales, ¿Como rayos es que logro ese cambio tan pronto? no ha pasado la noche completa. Quería investigar, quería hacerlo ya antes de acostarse, recordó que todo estaba cerrado, no tuvo otra opción que esperar hasta mañana.

Esa noche, mientras se encontraba en la cama, sintió algo moverse, no era el, no estaba solo en su habitación, hay alguien más que ingreso dentro, ¿Quién sería? Sin nada más que ella, su antigua amiga o al menos antes de que se volviera Jinx.

¿Que hacía ella aquí? ¿Como entro a la habitación? Su mirada recorrió el lugar y observó un alfiler, muy pequeño en el piso. Lo suponía...

Quería levantarse, ya estaba acorralado por ella, la observó de pies a cabeza, con un rubor en sus mejillas, su mano
se movieron lentamente hasta su entrepierna, la metió dentro para tocar aquella parte.

— Espera...¿Que estás?— El susurro pequeño, diminuto de Jinx se escucha cerca de su oído, una voz suave y ronca que decía que todo estará bien, venía a por el a relajar aquella tensión que sentía, desprender de las preocupaciones de hoy y de mañana, para que olvide el estrés acumulado que siente Ekko. Que de retorcía, bajo l mano de Jinx, ahogando jadeos pesados junto a respiraciones cortas.

— Powder...— Gimoteó bajo, tratando de morder lo más que puede la almohada bajo su cuerpo, amortiguando los gemidos que intentaba escaparse de sus labios. Esos dedos eran tan adictivos, la reacciones intensas y nuevas de su cuerpo siendo usado por Jinx. ¿Esto era lo que se sienten las mujeres? Cuando se les penetra con los dedos, dildos, un pene grueso que cabe por la entrada íntima. Una sensación intensa, exquisita, difícil de ignorar
, mientras su cuerpo, se mueve como gusano en la cama bajo el cuerpo ajeno, esos ojos que lo observan moverse.

La intensidad agobiante de los movimientos de Jinx son cada vez más rápido, su mano tocando su parte, la otra atrás de su cuerpo, acariciando sus glúteos para darle más sensación, más placer a Ekko.

— A-ah...Powder, espera...— Su mano sostiene la muñeca, apunto de sentir que se viene en su mano, ella se acerca, lame su lóbulo, volvió a susurrarle esperando a que se corra. Ekko no pudo más soltando un orgasmo en el instante que siente su cuerpo enarcar su espalda hasta caer como peso muerto en la cama, mira de reojo a Jinx que se lame los dedos con esa sonrisa que acompaña a la perversidad que hizo.

En medio del agotamiento, Ekko se durmió tras haber soltando el clímax.

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