¡No debí hacer eso! Debí evitar realizar tal atrocidad, ese pecado, esa traición a mi deber, y ahora el cuerpo me lo pide de nuevo... lo siento buscando, pidiendo, suplicando saciar el hambre y de repente todo a mi alrededor da vueltas, llegando a pensar que de un momento a otro perderé el control y lo volveré a hacer. Tengo que ignorar esas ganas, ¡debo y necesito hacerlo!
Esas almas...