En su vida pasada fue sacerdotisa del templo Inari, resguardando la llave que abría una de las puertas del paraíso. Pereció a manos de un demonio el cual bebió su sangre hasta que su cuerpo dejó de moverse. En su nueva vida, no recuerda nada de esas pesadas obligaciones, sin embargo, posee cierto poder espiritual que no puede controlar. Ignorante del mundo místico, decide ignorar lo que considera "alucinaciones". Actualmente ejerce carrera de pediatría y forma parte de una liga amateur de voleibol.