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Óceane Side
𝗠𝘂𝗹𝘁𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗲 ; 𝘀𝗽𝗶𝗱𝗲𝗿 𝘄𝗼𝗺𝗮𝗻
( . . . )
La habitación olía a cannabis; de los labios de la rubia desprendía aquel desagradable aroma. Expulsó el humo de sus pulmones con calma y con la diestra abanicó el humo, dispersándolo por la residencia médica.
Sabía que habría consecuencias si la encontraban así.
No le importaba; de hecho, ese era el menor de sus problemas.
De cualquier forma, su universo ya era bastante corrupto como para preocuparse por una residente casi desnuda que fumaba hierba donde no debería hacerlo.
Dos toques en la puerta se escucharon desde el interior.
Gwen suspiró.
Otros dos toques, se levantó de la cama antes de que hubiera un escándalo
Abrió la puerta apenas unos centímetros, al menos los suficientes para que la mitad de su cuerpo fuera iluminada por luz artificial.
—¿Qué quieres, Strange?
La mayor le observó de pies a cabeza antes de empujar la puerta por sí misma; Gwen retrocedió soltando un quejido; el pomo de la puerta le había dado justo en la cadera.
—¿Es así como le hablas a una superior, niña? El hospital se volvió loco buscándote; ese hombre planea demandarnos y tú estás aquí fumando basura mientras te desnudas como una stripper. Stacy, sabemos que la muerte de tu padre fue un evento complejo para ti, pero desde que regresaste de esas vacaciones estás irreconocible. Nadie quiere trabajar contigo, Gwen…
Los puntos suspensivos quedaron en el aire.
El cigarrillo improvisado que había forrado con una hoja de un viejo expediente se había consumido casi por completo sobre un cenicero.
Se acercó a la cama ignorando medianamente los comentarios de Strange; estaba siendo muy pesada con ella, tal vez, tal vez no.
Se vistió apenas con la filipina arrugada y se recogió el cabello sujetándolo con un lapicero; los mechones que caían sobre sus mejillas también tenían aroma a ese relajante que comenzó a consumir hace meses.
—Yo no ataqué a un hombre, yo le hice pedacitos las manos a una porquería que ataca jóvenes inocentes, ponle el nombre que quieras, Strange, yo ya me cansé.
La rubia tomó la bata arrugada y el estetoscopio de la colchoneta dispuesta a retirarse de la residencia solo para ser señalada y enjuiciada entre sus colegas, la decadencia médica; no era una situación nueva.
—No eres nadie para juzgar los actos de otros, Gwen; mucho menos para decidir su castigo.
Strange seguía dentro de la residencia. Odiaba sus reclamos, sus sentencias directas hacia ella, pero nunca a los demás; se afirmó al maldito pomo de la puerta, tan frío que le recordó que debía mantener la calma.
Las venas del dorso de la mano le palpitaron; bufó antes de dar un portazo.
( . . . )
Urgencias estaba hecha un asco, como siempre; olía a sangre oxidada, a sudor colectivo, a pobreza y a suciedad. Si el infierno existía, probablemente sería más agradable que aquel lugar.
—Ahí está esa 𝐩𝐞𝐫𝐫𝐚. Deténganla. ¡Ella fue la que me atacó!
Gwen elevó la mirada hacia el dueño de aquella voz; estaba en una de esas mugrosas camillas, con la bata del hospital deslavada de tanto uso y con ambas manos vendadas; había hecho un maravilloso trabajo que ahora estaba cubierto.
Sonrió.
Se acercó a él con una lentitud casi peligrosa.
Y mentiría si dijera que no imaginó escenario tras escenario sobre el final de una escoria más en aquella sociedad.
Cortar su respiración poco a poco, acelerar su corazón hasta que este se detuviera abruptamente, permitirse sentir el cese de sus latidos; disfrutar que una basura más habría llegado a su fin.
E incluso por más que lo pareciera, no había morbo alguno en aquellos deliberados actos que bien podría permitirse.
Estuvo a pocos metros de que su libre albedrío se lo permitiera.
Hasta que una mano fuerte y más rasposa de lo que recordaba rodeó su pálido brazo.
Tardó más de unos cuantos segundos en reaccionar.
⸺No.
Exclamó el mayor, reteniéndola en su lugar.
—Tenemos que hablar.
Stacy agachó la cabeza, negó con suavidad y tuvo que morderse el labio inferior para permitirse debilidad momentánea.
Era como si dos años sin verlo no hubieran sido nada.
Hobie estaba ahí deteniéndola de dañar su propio universo una vez más.
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