Se sentó en el sillón a leer un libro y con un frappé para refrescarse del calor de la tarde, sorbiendo ruidosamente de la pajita.

—Es interesante el hechizo de la princesa Fiona: de día una, de noche otra. ¡Es como yo! De día conchuda, de noche pituda. Permiso, seguiré leyendo.