— ¿Así que esto usan normalmente las humanas? Qué... simple. Vulgarmente simple. Jmp. Pero a mí se me ve bien, sí. —

Tsubaki se observa a sí misma una última vez, antes de salir. Muy rara es la vez en la que va al bullicio de la ciudad por voluntad propia. Más rara aún cuando lo hace sola.

Sus colas y orejas se mantienen ocultas. O al menos, son invisibles para la gente con una afinidad baja para lo espiritual, que por suerte para Tsubaki, incluye a la vasta mayoría de los humanos. Las comodidades de la vida moderna los han alejado de los viejos dioses, después de todo.

— Es por aquí... esa asquerosa peste es más fuerte aquí. —

Tsubaki llega a una tiendita de conveniencia guiada por su agudo sentido del olfato. Un aroma femenino se ha quedado prendido en Renji ultimamente. No es raro, por mucho que lo odie, pero comunmente esos olores no son persistentes.

Pero este lo es. Es intenso, es fuerte, está impregnado en él. Tsubaki lo odia. Lo odia profundamente.

Y odia a quien sea que esté desprendiendo ese malditamente dulce aroma.

— ¡Hola! ¿Qué precio tiene esta sopita instantánea, huma... digo, señorita? —

Tsubaki se presenta amable y sonriente, como una clienta como cualquier otra. Y el aroma se lo confirma.

Es ella. Tiene en frente a la autora de ese horrible, horrible aroma. Y es más dulce estando tan cerca, tan dulce, tan adorable pero repulsivamente dulce, que su odio casi emana como un aura. Pero Tsubaki lo contiene, se contiene.

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Septiembre Amarillo - Tu Vida Importa
? Septiembre Amarillo: Tu vida importa. No estás solo, siempre hay esperanza.