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ENTRY 02
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Queridos futuros escΓ‘ndalos de Astraelis:
Debo reconocer algo.
SubestimΓ© a Aetheria. PensΓ© que abrir las postulaciones para Astraelis Academy serΓa suficiente para provocar un poco de caos.
QuΓ© equivocada estaba, han pasado apenas dos dΓas. Cuarenta y ocho horas. Y ya he perdido la cuenta de cuΓ‘ntas familias nobles dejaron de hablarse.
CuΓ‘ntos ministros pasaron la noche sin dormir. CuΓ‘ntos padres descubrieron que educar a un futuro rey es mucho mΓ‘s sencillo que convencerlo de obedecer.
Mientras ustedes hacΓan fila frente a las embajadas, creyendo que la mayor preocupaciΓ³n era completar correctamente una ficha de inscripciΓ³n...
En los palacios estaban ocurriendo guerras mucho mΓ‘s interesantes.
PermΓtanme comenzar por una aclaraciΓ³n. Muchos creen que el Consejo abriΓ³ un proceso de admisiΓ³n.
No.
Lo que abriΓ³ fue una competencia. Y no hablo solamente del CΓ³nclave.
Desde el momento en que el anuncio terminΓ³ durante la fiesta de Halloween, todos comenzaron a competir.
Los reinos. Las familias. Los nobles. Los consejeros. Los profesores privados. Los estrategas. Los militares. Incluso quienes juraron que jamΓ‘s pondrΓan un pie en Astraelis.
Es curioso lo rΓ‘pido que cambian las convicciones cuando una oportunidad promete acercarte al poder.
Las cifras oficiales hablan de mΓ‘s de doce mil expedientes. Bonito nΓΊmero.
Aunque debo decir que los nΓΊmeros nunca me interesaron demasiado. Prefiero las historias escondidas detrΓ‘s de ellos.
Como ese joven que caminΓ³ tres dΓas para entregar personalmente su solicitud. O aquella familia noble que contratΓ³ a tres escribanos diferentes porque ninguno conseguΓa redactar una carta de recomendaciΓ³n "lo suficientemente perfecta".
TambiΓ©n escuchΓ© sobre un aspirante que presentΓ³ quince certificados acadΓ©micos...
...y olvidΓ³ firmar la ficha principal.
Imagino que el Consejo agradeciΓ³ la demostraciΓ³n de inteligencia.
Pero hablemos de quienes todos quieren observar. La realeza.
Porque resulta que nuestros queridos prΓncipes y princesas descubrieron la misma noche de Halloween que sus padres llevaban aΓ±os negociando un acuerdo que cambiarΓa por completo sus vidas.
Algunos reaccionaron con elegancia.
Otros... Digamos que los mΓΊsicos tuvieron que tocar bastante fuerte para ocultar ciertas discusiones.
Me pregunto cuΓ‘ntos invitados notaron que varias familias abandonaron el salΓ³n durante largos minutos. QuΓ© oportuno resulta que los jardines fueran tan grandes.
Hay algo especialmente divertido de todo este asunto.
Los reyes sabΓan.
Los consejeros sabΓan.
Los ΓΊnicos que no sabΓan...
...eran precisamente quienes deberΓ‘n vivir tres aΓ±os bajo el techo de Astraelis.
Imaginen descubrir que su futuro acadΓ©mico, polΓtico y personal fue decidido antes siquiera de que alcanzaran la mayorΓa de edad.
Algunos lo llaman responsabilidad. Otros lo llaman traiciΓ³n. Depende mucho del apellido que uno lleve.
Y ya que hablamos de apellidos...
Parece existir una extraΓ±a epidemia entre ciertas casas nobles.
De repente, todas aseguran haber criado al prΓ³ximo gran estratega del continente. QuΓ© casualidad. Durante aΓ±os jamΓ‘s escuchΓ© hablar de esos prodigios.
Ahora aparecen por todas partes.
Supongo que el talento florece con admirable rapidez cuando una academia promete abrir las puertas del poder.
TambiΓ©n he recibido noticias bastante curiosas desde las embajadas.
Dicen que algunos expedientes llegaron acompaΓ±ados por cartas selladas directamente por las coronas. Otros, en cambio, aparecieron sin remitente alguno.
Hubo documentos entregados de madrugada. Solicitudes corregidas tres veces antes de ser aceptadas. Incluso un funcionario jurΓ³ haber encontrado un expediente sobre su escritorio sin recordar quiΓ©n lo dejΓ³ allΓ.
Me encantan los misterios administrativos.
Suelen esconder historias mucho mΓ‘s entretenidas que los romances.
Aunque quizΓ‘ mi rumor favorito sea otro. Al parecer ya comenzaron las apuestas.
No sobre quiΓ©n ingresarΓ‘, eso serΓa demasiado sencillo.
Las apuestas hablan del CΓ³nclave.
ΒΏQuiΓ©n serΓ‘ el primer heredero en perder la paciencia?
ΒΏQuiΓ©n desafiarΓ‘ al Consejo?
ΒΏQuiΓ©n abandonarΓ‘ la academia antes de graduarse?
ΒΏQuiΓ©n harΓ‘ llorar a quiΓ©n?
Y, mi favorita...
ΒΏCuΓ‘nto tiempo pasarΓ‘ antes de que dos naciones conviertan un simple desacuerdo estudiantil en un conflicto diplomΓ‘tico?
Personalmente...
No apostarΓa demasiado alto.
Los jΓ³venes tienen un talento extraordinario para acelerar ese tipo de acontecimientos.
Hay quienes todavΓa creen que Astraelis serΓ‘ una escuela. QuΓ© concepto tan adorable.
Una escuela tiene clases. ExΓ‘menes. Profesores. Astraelis tendrΓ‘ algo mucho mΓ‘s peligroso.
Convivencia.
No existe estrategia militar capaz de preparar a un prΓncipe orgulloso para compartir habitaciΓ³n con alguien educado para desconfiar de su reino desde la infancia.
No existe tratado internacional que impida que dos egos del tamaΓ±o de un palacio choquen tarde o temprano.
Y definitivamente no existe protocolo capaz de evitar que el amor, el resentimiento, la envidia o la ambiciΓ³n aparezcan cuando cientos de jΓ³venes extraordinarios son encerrados durante tres aΓ±os.
Ahora permΓtanme compartir una observaciΓ³n personal. Todos estΓ‘n demasiado concentrados mirando la lista de quienes serΓ‘n admitidos.
Yo estoy mirando otra. La de quienes jamΓ‘s enviaron su solicitud.
Porque algunas ausencias son decisiones. Pero otras... Son Γ³rdenes. Y si alguien con el perfil perfecto decidiΓ³ permanecer oculto...
Tal vez nunca fue porque no pudiera entrar.
Tal vez fue porque alguien hizo todo lo posible para impedir que siquiera lo intentara.
AsΓ que disfruten estos dΓas de calma.
Lean los comunicados oficiales. Completen sus formularios. Practiquen sus discursos para las entrevistas.
Imaginen cΓ³mo serΓ‘ vivir en la academia mΓ‘s prestigiosa de Aetheria.
Mientras ustedes hacen todo eso...
Yo seguirΓ© haciendo lo ΓΊnico que realmente sΓ© hacer.
Escuchar detrΓ‘s de las puertas. Leer entre lΓneas. Y recordarles que los secretos siempre encuentran la forma de salir a la luz.
Especialmente cuando cientos de futuros gobernantes creen que nadie los estΓ‘ observando.
CrΓ©anme.
Alguien siempre lo estΓ‘.
ββββββββββββββββββββββ
πͺΆ R
"Los reyes construyen academias.
Los secretos construyen imperios."