Hombre de negocios, viudo.
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JUDAS
𝐃𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒑𝒕𝒊𝒐𝒏.
─┈ ̜ ✦ ݁ Welcome.to.my:about.my.character.
_____𝕾𝖊𝖉𝖆 𝖉𝖊 𝖑á𝖌𝖗𝖎𝖒𝖆𝖘_____
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
ꕀ 𝗺𝘂𝗹𝘁𝗶𝗺𝘂𝘀𝗲 𝖺𝖼𝖼𝗈𝗎𝗇𝗍 ◞ 🤍◝
. ᭙ꫀ𝗅𝖼𝗈𝗆𝖾 𝗍𝗈 𝗆𝗒 𝗇𝖾𝗐 𝗺𝘂𝘀𝗲 ੭
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯ 🍶. ᥴᥴ.Montenegro’𝘀
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ◞◝ N𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 ᵎ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯ Leonardo
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ◞◝ G𝗲𝗻𝗲𝗿𝗼 ᵎ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯ Masculino, Alfa
◞◝ Edad ᵎ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯ 42
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ◞◝ O.𝘀𝗲𝘅𝘂𝗮𝗹 ᵎ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯ Homosexual
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ◞◝ Aroma ᵎ
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯
Leonardo Montenegro lleva un aroma que captura la esencia del trópico y la sofisticación. Las primeras notas revelan un frescor jugoso de mandarina verde y lima yucateca, chispeante y revitalizante. Pronto, surge un corazón envolvente de flor de cacao y orquídea vainilla mexicana, seductor y misterioso, con un dulzor profundo pero controlado. En el fondo, la calidez de copal ahumado y madera de guayacán aporta firmeza y magnetismo, dejando un rastro inconfundible que habla de raíces, poder y un encanto difícil de olvidar.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ⎯⎯⎯ 🍶. ᥴᥴ. 𝗿𝗲𝗅𝖺𝗍𝗂𝗈𝗇𝗌
૮ : Interés amoroso? ೃೀ
ꕀ Shinya Yuuji (reservado)
𝕲 ⎯⎯⎯ Leonardo.
𝕿 ⎯⎯⎯ Purepain.
﹀
─┈ ̜ ✦ 𝕻𝖊𝖗𝖘𝖔𝖓𝖆𝖑𝖎𝖙𝖞.
Leonardo Montenegro es un hombre que impone sin esfuerzo. Su sola presencia genera respeto y curiosidad. No necesita alzar la voz para hacerse escuchar: su mirada directa y su postura firme hablan por él. Posee una inteligencia estratégica que le permite anticiparse a los movimientos de los demás, como si siempre supiera algo que los otros ignoran.
En sociedad, es impecable: viste con elegancia sobria y cada palabra que pronuncia está cuidadosamente medida. Su voz grave y pausada transmite calma, incluso en medio del caos, y tiene el don de hacer que cualquiera se sienta importante al hablar con él.
Aunque es ambicioso y competitivo, no traiciona sus principios. La lealtad y el honor son su brújula, y prefiere perder una oportunidad antes que comprometer sus valores. Sin embargo, detrás de esa fachada controlada hay un hombre marcado por experiencias duras, cicatrices invisibles que le han dado una fuerza inquebrantable y un magnetismo casi hipnótico.
Es un líder nato, un estratega y un hombre que nunca pasa desapercibido: para algunos, un aliado invaluable; para otros, un rival imposible de derrotar.
─┈ ̜ ✦ 𝕰𝖝𝖙𝖗𝖆𝖘
Música: Escucha boleros antiguos en las madrugadas, especialmente cuando no puede dormir. Su favorita es una canción que Alejandro solía tararear.
Comida: Tiene debilidad por el chocolate amargo y el café fuerte, pero nunca lo admite en público.
Hábitos: Limpia y ordena su escritorio todas las noches, como si dejarlo perfecto le ayudara a controlar su vida.
Detalles personales: Lleva un anillo de oro simple en la mano derecha, no por moda, sino como recuerdo de su compromiso con Alejandro.
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Lenguaje corporal: Cuando algo le incomoda, no frunce el ceño: simplemente se queda en silencio y fija la mirada, transmitiendo más que cualquier palabra.
Olfato: Reconoce a las personas más por su aroma que por su voz o apariencia.
Relaciones: Es muy selectivo con a quién deja entrar a su círculo íntimo; una vez dentro, la lealtad es absoluta.
Hobby secreto: Colecciona libros de fotografía y mapas antiguos, fascinado por lugares que nunca ha visitado.
M
❤︎___𝑳𝒊𝒌𝒆𝒔.
Bebidas: Prefiere el mezcal artesanal suave, con un toque ahumado; en las mañanas, café negro sin azúcar.
Comida: Ama la cochinita pibil bien hecha, pero también disfruta de cortes de carne de alta calidad preparados a las brasas.
Música: Alterna entre jazz latino, boleros clásicos y algo de música instrumental minimalista para trabajar.
Libros: Le atraen las biografías de grandes líderes y las novelas con finales agridulces.
Aromas: Le fascinan los olores a madera, tierra húmeda después de la lluvia y el perfume floral suave que Alejandro solía usar.
Viajes: Prefiere ciudades con historia, calles empedradas y mercados locales antes que destinos turísticos llenos de gente.
Cultura: Le encanta el arte moderno, pero no como moda; busca piezas con historia y mensaje.
Placer personal: Conducir solo al amanecer por carreteras vacías con las ventanas abiertas.
Colores: Se inclina por tonos oscuros y terrosos: gris carbón, verde oliva, arena.
Pequeños caprichos: Relojes mecánicos de colección y libretas de cuero hechas a mano.
❤︎___𝑫𝒊𝒔𝒍𝒊𝒌𝒆𝒔
La deslealtad: No tolera las traiciones, por mínimas que sean.
El desorden: Le incomodan los espacios caóticos o descuidados.
El ruido innecesario: Evita lugares con música demasiado alta o conversaciones estridentes.
La impuntualidad: Considera que llegar tarde es una falta de respeto.
La superficialidad: No soporta conversaciones vacías ni gente que finge ser algo que no es.
El desperdicio: Rechaza ver comida o recursos tirados sin motivo.
La presión social: Detesta que intenten imponerle modas o tendencias.
Las discusiones en público: Cree que los conflictos deben resolverse en privado.
El olor a gasolina: Le recuerda de forma incómoda la noche del accidente.
Ser fotografiado sin permiso: Le irrita porque siente que invaden su intimidad.
─┈ ̜ ✦ 𝕯𝖆𝖙𝖔𝖘 𝕰𝖝𝖙𝖗𝖆.
Manías con la comida: Siempre deja un bocado en el plato, por costumbre, porque Alejandro solía probar “solo un poquito” de lo suyo.
Memoria olfativa: Puede recordar con precisión dónde estuvo y con quién, solo por un olor.
Ritual nocturno: Antes de dormir, lee 10 páginas de un libro, sin importar la hora que sea.
Forma de fumar: No es fumador habitual, pero en noches de melancolía fuma un puro corto, acompañado de un mezcal.
Lenguaje silencioso: Tiene la costumbre de arquear una ceja cuando algo le sorprende o le parece absurdo.
Gusto por las tormentas: Ama observar la lluvia intensa y los relámpagos desde una ventana, con una bebida en mano.
Colecciones discretas: Guarda en una caja de madera fotos Polaroid que ha tomado a lo largo de los años, la mayoría en blanco y negro.
Capacidad oculta: Cocina muy bien platillos típicos mexicanos, aunque rara vez lo admite o lo demuestra.
Sensibilidad con los animales: Tiene una conexión especial con los perros callejeros; suele alimentarlos sin que nadie lo note.
Frases cortas: En momentos clave, prefiere responder con pocas palabras, pero cargadas de intención. una visión o una experiencia erótica profética.
─┈ ̜ ✦ 𝕳𝖎𝖘𝖙𝖔𝖗𝖎𝖆.
Leonardo Montenegro García nació en Guadalajara, en una casa de paredes cálidas y olor a café recién hecho. Su madre, doña Leticia García Juárez, maestra de primaria, le enseñó que las palabras podían curar o herir con la misma facilidad; su padre, don Carlos Enrique Montenegro Pérez comerciante de telas, le mostró que la paciencia y la observación eran más valiosas que cualquier impulso. Desde niño, Leonardo aprendió a mirar en silencio, a escuchar antes de hablar, a contenerse.
Tenía apenas dieciséis años cuando la vida le arrebató a su padre. La enfermedad llegó sin anunciarse, como una sombra que se instala en casa y no se va. De repente, Leonardo tuvo que dejar de ser un adolescente para convertirse en el hombre que ayudaría a su madre a sostenerlo todo. Fue entonces cuando desarrolló esa calma peligrosa que lo acompañaría siempre: no la calma del que está en paz, sino la del que sabe que el mundo puede romperse en cualquier momento.
Pasaron los años. Leonardo estudió comercio internacional, y sus manos —firmes, precisas— empezaron a cerrar acuerdos en oficinas de todo el continente. A los veintiocho ya dirigía su propia firma exportadora, pero su éxito estaba medido, nunca ostentoso. Sabía que los logros valen más cuando se cargan en silencio.
Fue en una feria de arte en Ciudad de México donde vio por primera vez a Alejandro. No fue su sonrisa, ni su forma de hablar, lo que lo atrapó, sino una fotografía: un mercado oaxaqueño capturado en blanco y negro, lleno de movimiento y quietud al mismo tiempo. Leonardo se acercó para verla mejor y encontró a su autor: Alejandro Campos Ocaña un hombre de mirada cálida, pelo rebelde y una camisa que parecía arrugada a propósito. Conversaron hasta que las luces se apagaron, y lo que empezó como una coincidencia se convirtió en costumbre.
Se casaron en una hacienda en Jalisco. No hubo lujo innecesario: solo música de cuerdas, velas encendidas y amigos cercanos.Alejandro vestía de lino blanco; Leonardo, de negro impecable. En sus manos se encontraron no solo como pareja, sino como refugio.
Los años que siguieron fueron su época dorada: viajes improvisados, amaneceres compartidos, discusiones que siempre terminaban en risas. Hasta aquella noche.
La lluvia golpeaba el parabrisas como si quisiera atravesarlo. Volvían de una cena, y las palabras que se habían dicho todavía ardían en el aire. Leonardo conducía, con la mandíbula apretada; Alejandro miraba hacia la ventana, en silencio. Fue en una curva cerrada cuando un camión perdió el control. Hubo un grito, un golpe, y después nada.
Leonardo despertó en el hospital con heridas menores. Alejandro no lo hizo. La última imagen que guarda de él es su perfil, iluminado por las luces de un coche que venía de frente.
El funeral fue un mar de flores blancas y fotografías. Leonardo permaneció de pie, recibiendo abrazos, escuchando condolencias. No lloró. Solo cuando todos se fueron, se quedó frente al ataúd y dijo algo que nadie escuchó. Desde entonces, nunca lo repitió.
Hoy, a los cuarenta y dos años, Leonardo Montenegro sigue siendo un hombre que impone respeto. Sus trajes siguen impecables, sus palabras, medidas. Dirige su empresa con mano firme, pero hay noches en que la calma se rompe: noches de boleros antiguos, mezcal ahumado y recuerdos que arden más que cualquier pérdida.
En el armario, una camisa doblada espera intacta. En su muñeca, un brazalete de cuero. Y en su memoria, una carretera mojada donde aprendió que el amor más grande no siempre tiene un final justo.
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