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//Yo viendo
Yo viendo que la vida viene preparada para otro round
Había tardado más de lo planeado, ¿Por qué? Por el aviso del cuervo, asume que es el hogar de la extraña mujer, así que decide ir por su propio automóvil para movilizarse mejor y con todo ese montón de cosas que la azabache pidió. Las malditas mascarillas de colágeno, tuvo que preguntar mucho porque no tenía ni idea de dónde conseguirlas, el vino de cereza fue más sencillo y ahí mismo consiguió bombones con relleno de Baileys
Lo último fue la pizza de margarita tamaño familiar. Esperó a que estuviera lista, retiró y se puso en marcha a la dirección que el cuervo le indicó. Llegó a la entrada de un estacionamiento bastante cuestionable en aquel bloque de edificios. Las indicaciones apenas y las memorizó. Se asomó por la ventana, miró hacia arriba, luego entró, miró el retrovisor, acomodando el mismo para enfocar las cosas de aquella mujer.
Dejó escapar una pesada exhalación, sujetó el volante con ambas manos y pegó la frente contra el mismo. Maldita sea la hora en la que decidió quemar la ropa de esa mujer, se lo merecía, claro, pero maldita decisión fue a tomar justo ese día. —Estúpido, estúpido. —Repitió mientras golpeaba su frente contra la bocina, haciendo que la misma sonase un par de veces.
Se adentró al estacionamiento. Apagó el motor y se quedó ahí, mirando al frente, dónde otros autos un tanto viejos estaban aparcados también. —¿Y si me voy y me arriesgo a sufrir el enojo de una mujer de metro y medio? (?)