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En el sistema de justicia
criminal, las ofensas de origen sexual se consideran especialmente perversas. En la ciudad de Nueva York, los detectives que investigan estos terribles delitos son miembros de un escuadrón de élite conocido como: Unidad de Victimas Especiales. " TUN TUN.
Otra carrera que había sido un fracaso. No había logrado ni pasar la primera curva cuando terminó contra la pared. Estaba tan enojado, tan furioso, que no había querido realizar ninguna entrevista. Mientras todos estaban peleando, Dean simplemente se fue hasta su privado.
Podía escuchar cómo uno de los chicos de Red Bull iba detrás de él y, al verlo entrar con aquella estúpida pregunta de: «¿En qué lo puedo ayudar, señor?», una risa amarga salió de sus labios mientras cerraba la puerta.
—Ponte de rodillas, chúpamela la verga.
Solo había una forma de calmar ese enojo y era con sexo, uno salvaje. No importaba que afuera hubiera gente, él solo necesitaba descargar todo aquello.
Vio cómo el chico se ponía de rodillas y bajaba el cierre de su pantalón hasta dejar a la vista su erección. Fue tomando su miembro con una mano, masturbándolo lentamente antes de ir aumentando la intensidad. Su lengua recorría todo el largo y podía sentir su saliva contra su verga mientras su respiración comenzaba a agitarse.
Fue echando su rostro hacia atrás mientras recorría con los dedos su cabello, jalándolo con fuerza hasta ir penetrando sus labios. No tenía intenciones de hacerlo lento y el chico lo sabía. Empujaba la pelvis, sintiendo cómo hacía unas arcadas con cada estocada, sin dejar de lamer y chupar mientras él cogía sus labios de aquella forma tan salvaje.
—Mierda, traga toda tu paleta.
Unos cuantos gruñidos salieron de sus labios mientras sacaba la verga de su boca, dando unos leves golpes contra su mejilla antes de volver a metérsela por completo.
Cada movimiento, la forma en que sus labios iban chupando, tragando sus testículos… Cerró los ojos con fuerza mientras movía la pelvis sin descansar hasta sentir finalmente la descarga. Se quedó admirando la forma en que escurría por sus labios y cómo iba tragándolo todo.
—Gracias por ayudarme, ahora vete.
Fue subiendo el cierre de su pantalón mientras lo veía salir, con una sonrisa apareciendo en sus labios. Sabía que no sería la primera vez que se lo comería.