Regulus Black es la sensación Encantador
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A mi me gustan mayores, de esos que llaman señores 🎵

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◜/'\.#
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ㅤ ㅤ 𝖢𝗈𝗆𝗎𝗇𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾𝖽𝗂𝖼𝖺𝖽𝖺
ㅤ ㅤ 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗅 𝖿𝖺𝗇𝖽𝗈𝗆 𝖽𝖾 𝖫𝗂𝗇𝗄 𝖢𝗅𝗂𝖼𝗄.

𝖯𝗎𝖾𝖽𝖾𝗇 𝗉𝗎𝖻𝗅𝗂𝖼𝖺𝗋 𝗅𝗂𝖻𝗋𝖾𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗍𝖾𝗆𝖺𝗌 𝗋𝖾𝗅𝖺𝖼𝗂𝗈𝗇𝖺𝖽𝗈𝗌 𝖺𝗅 𝖺𝗇𝗂𝗆𝖾, 𝖼𝗎𝗋𝗂𝗌, 𝗂𝗇𝖿𝗈𝗋𝗆𝖺𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝗈 𝗂𝗇𝖼𝗅𝗎𝗌𝗈 𝗉𝖺𝗋𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝖼𝖺𝗉𝗂́𝗍𝗎𝗅𝗈𝗌.
𝖣𝖾𝗃𝗈 𝖺𝗅𝗀𝗎𝗇𝖺𝗌 𝗋𝖾𝗀𝗅𝖺𝗌 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝗁𝖺𝖼𝖾𝗋 𝗎𝗇𝖺 𝖼𝗈𝗆𝗎𝗇𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗎𝗇𝗂𝖽𝖺 𝗒 𝗅𝗂𝖻𝗋𝖾 𝖽𝖾 𝗉𝗋𝗈𝖻𝗅𝖾𝗆𝖺𝗌
𝗋𝖾𝗌𝗉𝖾𝖼𝗍𝗈 𝖺 𝖼𝗈𝗇𝗍𝖾𝗇𝗂𝖽𝗈𝗌 𝗊𝗎𝖾 𝖾𝗌𝗍𝖺𝗇 𝗉𝗋𝗈𝗁𝗂𝖻𝗂𝖽𝗈𝗌.

ㅤ ㅤ — 𝖯𝗋𝗈𝗁𝗂𝖻𝗂𝖽𝗈 𝗂𝗆𝖺́𝗀𝖾𝗇𝖾𝗌 𝗒 𝗏𝗂𝖽𝖾𝗈𝗌 +𝟣𝟪.
ㅤ ㅤ — 𝖭𝗈 𝖿𝗎𝗇𝖺𝗌 𝗇𝗂 𝗉𝗎𝖻𝗅𝗂𝖼𝖺𝖼𝗂𝗈𝗇𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗈𝖽𝗂𝗈.
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𝗣𝘀𝗱𝘁: 𝖠𝗅𝗀𝗎𝗂𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝖾 𝗅𝗅𝖾𝗏𝖾 𝖺 𝖫𝗎 𝗀𝗎𝖺𝗇𝗀 𝖼𝗈𝗇 𝗎𝗇 𝗉𝗌𝗂𝖼𝗈́𝗅𝗈𝗀𝗈.
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achú salud grasias denada

Queen Bee añadido nuevas fotos a Hannibal Lecter
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• H a n n i b a l
L e c t e r •

- p e q u e ñ o _ e s c r i t o _ r a n d o m -

+ No tomar, probablemente lo resuba modificado a FB para alguna actividad. Sin dedicatoria porque me abandonó mi Will. F en el chat. +

(Creo que asusté a mi William, pensándolo seriamente, soy novata usando a Lecter, y más suave en rol, priorizo los juegos mentales, el romanticismo[?]).

[Hoy no tuve lemon, entonces no estaba inspirada, terrible pero es trabajo honesto.]

. . .

Un amor singular, un amor como el mítico fuego eterno, devora, calienta, consume, reaviva.

Lo llaman obsesión, no lo comprenden, jamás lo harán.

Deseo, anhelo, necesidad.

William es todo lo que no quisiera, sin embargo también es lo que le hacía falta. Existe la insana teoría, que los hombres se desgastan con el aire de La Tierra, lo respiran para vivir pero éste los oxida lentamente.

Eran compatibles pero el menor fue incapaz de notarlo, si algunos forjan el destino con cartas, coqueteo y cambios conductuales, ¿qué hay de malo en destrozar? del caos escapa el monstruo interior. La cuestión es...¿qué tan interno es?

Tal vez todos son monstruos, la paz llega al aceptarlo. No iba a permitir más rechazo de él.

Para consumar hay que enloquecer, transformar, transmutar, congeniar, estar dentro de Graham sólo físicamente habría sido obsceno, ineficiente, insípido.

Para un alivio carnal cualquier contenedor bastaba. Llega el momento en la vida en que se requiere fusionarse.

Los griegos lo creían, las almas gemelas vagan incompletas hasta que se encuentran a sí mismas, los dioses antiguos les tuvieron envidia, los separaron. William es suyo, estaba escrito en tinta invisible.

Olfatearlo ya no lo llenaba, penetró su mente, asombrosa, deliciosa, extraña, lo rompió, estaban a la par, alimentó su hambre de la misma manera que él, fueron caníbales, iguales... Entonces, lo vio a los ojos antes de atravesarlo con su cuchillo. El inicio del éxtasis. La tercera penetración iba a ser la carnal.

Hacerlo rápido estaba tan mal como engullir, ¿en dónde está el placer?

Los gritos son melodía, el escenario cambia una y otra vez, atrapados en un vórtice de contradicción, desprecio, búsqueda interminable, venganza, juego. Es una danza de muerte, una invitación, el final de la lujuria es éso, morir no es únicamente desvanecer para siempre.

Expuestos, con el mundo en contra, los ojos reflejando su alma desquebrajada, exhaustos, dañados, el mayor inhaló profundo, el platillo estaba en su punto, exquisito.

Bon appétit.

Amor en costra de polvo, cubierto de tibio carmesí, lágrimas vibrantes, se sostienen inquietos, besándose a lo salvaje. Con una mordida que le rompe el labio, todo un manjar.

Los cuchillos ya no son necesarios, los dejan caer, Lecter desgarra lo que queda de las prendas contrarias, reclamando lo que le pertenece, expresando su nombre como si el equilibrio del universo dependiera de ello.

El menor jadea sudoroso, mareado, decide rasguñarlo en el pecho, provocando un delicioso ardor que toca entero su ser. La bestia necesita más. —Will... —no quiere jugar solo, no más soledad.

Están en sintonía, lo ha entendido, destruye su ropa igualmente, el pene del europeo se halla tan despierto como un filósofo que ha encontrado la respuesta absoluta, palpitando, grueso, escurriendo preseminal, Graham lo contempla sin percatarse cuánto saliva, por primera vez el caníbal maestro sonríe, jalándole el cabello, volteándolo rudo en el suelo, sometiéndolo, así aspirar en su nuca, y obstruir su boca empujando los dedos de la otra mano, exigiendo, ordenando que lo muerda. La paciencia es corta, muerde su oído, el bueno, rompe de nuevo, bebiendo sangre del lóbulo, el ex ayudante de la policía revira los ojos, salpicando semen, intentando forcejear, mordisqueando terriblemente los dedos que invaden y hieren.

Están gimiendo, gruñendo, el doctor lame el cuello, gozando el ardiente dolor en la mano atrapada, mojada de sangre y saliva, procediendo a afianzarlo con el brazo libre, repegando su miembro. Tan íntimo, tan perfecto.

Sus almas se abrazan así, es hora de continuar, de pasar del plato de entrada al fuerte.

Con dificultad extrae la adolorida mano ensangrentada, truena los nudillos, los huesos se encuentran intactos, posee la cadera del inquieto amante de los perros, encajando las uñas, restregando la erección hacia arriba entre las nalgas, luego junta los muslos y se mete ahí, chocando los cuerpos frenético mientras Graham se desgarra las uñas en el suelo.

El olor a sangre aumenta y eleva la pasión.

Sosteniendo con una mano lo hace levantar más el cuerpo, se arrodilla aun si truenan las rodillas un poco, teniendo el trasero frente al rostro finge mordidas, la diestra por otro lado aprieta el miembro flácido para endurecerlo una vez más.

Masturbando sin control, atrás lengüetea, el festín está a unos instantes más, la algarabía lo supera, se corre ligeramente. Son un desastre, pero un desastre juntos.

Hay deshidratación, no hay hambre, claro que no la hay, se sirven mutuamente.

Hannibal abre bien las nalgas, el siseo de su amante inspira, no hay marcha atrás, todos los planes rebuscados los han llevado a ése momento.

El falo se hace paso despacio, el calor y las paredes apretujan, siente conectar con los pálpitos, se concentra en el respirar contrario.

Cuando ha entrado de lleno todo sentido desvanece, sus mentes se vuelven lejanas, la paz los envuelve, son segundos que valen infinitamente.

Ése debe ser el paraíso, ahora saben cómo llegar.

Incluso los pecadores como ellos no se les niega el acceso.

Lecter acostumbrado al cuerpo del ex agente empieza el vaivén sin sacarlo todo, dejando el viscoso glande, arremetiendo presionando fiero las venas remarcadas que cosquillean aquel culo, la humedad no tarda en favorecerlos, la adrenalina los acompaña, arremetiendo con mayor velocidad, castigando su propia pelvis y el trasero que atraviesa sin piedad. Porque la piedad es para débiles y él se ha encargado de hacer un hombre duro al amor de su vida.


Resuenan los sollozos y alaridos, cero sonidos humanos, absoluta devoción.

Ya no están bañados en sangre ajena ni propia, el sudor los ha limpiado como el bautismo al pecado original.

El hombre robusto se corre adentro, son uno para la eternidad, William gatea conmocionado, la cabeza le da vueltas, el caníbal original lo sigue, lo acecha, ruedan en la suciedad, peleando besándose apenas pudiendo respirar, sus corazones parecen estar en una carrera, la euforia los gobierna, mas es la lujuria la que llega a la meta, es tiempo de una ronda más.


Rabiosos, idiotas, seguros.

El rizado toma la iniciativa tumbándolo, él alcanza a abrazarlo posesivamente, sus miembros no han vuelto a despertar, no hay prisas, así que se recorren con las manos, reconociendo y conociendo cada centímetro, memorizando, adorando.

Los besos son pausados, no por ello menos fogosos, continúan desgarrando con las uñas, pero ésta vez se acarician el cabello, frotándose delicados, olfateándose, drogados uno del otro.


De nuevo preparaba el ano del más joven, a su vida se ha entrometido con violencia y estrategia fría, su cuerpo es sagrado al igual que los alimentos.

William comprende de inmediato la nueva posición, qué romántico, cara a cara. De a poco se va acomodando en su regazo, teniendo mucho que demostrar le otorga luz verde encajándose su mano él solo. ¿Cómo no estar enamorado?

La erección del chef está en dificultades, no esperó ésa pasión y compromiso, su hermoso es superior, siempre lo ha sido.

Por lo que, no permite más contratiempos, en ésa segunda vez su verga se resbala sin trabarse, una belleza cómo ya se reconocen, piezas perfectas en ésa porquería demente a la que llaman amor.

Follarán hasta el cansancio, recuperando el tiempo perdido, muriendo en sus brazos, esperando despertar en el mañana donde se tomen de las manos porque finalmente se enlazaron de toda forma escrita y existente.

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Theo Nott compartió un publicacion  
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Ingrid ya llegó a StarCam y no nos avisó

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A mis 35 años no he dejado de chupar chichi y no pienso dejar de chupárselas a mi novia. /Limpiarse la boquita.

Elliot Sterling Cambió su foto de portada
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Elliot Sterling Cambio su foto de perfil
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hola como estás bien y tú bn q haces nada y tú nada

PENNYWISE compartió un publicacion  
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A mis 35 años no he dejado de chupar chichi y no pienso dejar de chupárselas a mi novia. /Limpiarse la boquita.

oigan pero pq todos ya están arreglando su perfil, no nos íbamos a esperara tener tiempo libre todos??

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