#cookie ; 𝘿𝙖𝙣𝙣𝙮 𝙈𝙘𝙆𝙞𝙣𝙡𝙚𝙮 🦴
Pennsylvania a medio dia por fueras de la universidad estatal estaba un gimnasio particular muy concurrido por estudiantes y personas de cualquier lugar que le quedara cerca entre ellos estaba el joven Danny McKinley de apenas 20 años y estudiando lo mismo que su padre en su tiempo, este se sometia a un riguroso entrenamiento para mantenerse en forma como siempre le ha gustado ademas que siempre quiere mejorar en cada aspecto de su vida.
En ese instante hacia lagartijas con una sola mano que era parte de su rutina intensa que si alguien se acercaba lo suficiente podria notar que su pelaje se empapaba de sudor y en el varios murmuros contando con ese esfuerzo que le ponia a la serie que por fortuna era la ultima.
—— Huff... Nada mal solo falta mejorar unas cosas.
Entre jadeos se comentaba secandose con una toalla aquel rocio salado que estaba en las capas mas finas de su pelaje y su cola barria el suelo lentamente mientras recuperaba el aire perdido, asi que ahora su mirada recorria todos sus alrededores con su rutina como un dogma asi que se acercaba lentamente a la zona de mancuernas con su mirada fija en el par que iba a tomar en ese instante ademas que se seguiria hablando asi mismo.
—— Solo un par de ejercicios mas y termino por el dia de hoy.

Astra Yao.
Una vez que resolvió todos los pendientes para instalarse en ese nuevo estado, intentó volver a la normalidad. Aunque si algo se le daba bien era procrastinar, justamente el dar el primer paso para un cambio en sí misma. ¿Le motivaba la idea? Para nada; no era el tipo de persona que se levantaba con ganas de la cama para ir al gimnasio.
Después de caminar con curiosidad por las calles del lugar, llegó a su destino. Como buena principiante, no tenía muy claro por dónde empezar, así que la caminadora parecía una de las opciones más seguras. Sus pies chocaban con cierta torpeza intentando adaptarse al ritmo básico de la máquina, mientras que la música en sus audífonos era lo único que la mantenía en pie para aguantar esos lentos minutos de calentamiento. Prometía ser los diez minutos más largos y pesados de su vida.
「𝙊𝙝 𝙈𝙧𝙨. 𝙋𝙤𝙩𝙖𝙩𝙤 𝙃𝙚𝙖𝙙 𝙩𝙚𝙡𝙡 𝙢𝙚 𝙄𝙨 𝙞𝙩 𝙩𝙧𝙪𝙚 𝙩𝙝𝙖𝙩 𝙥𝙖𝙞𝙣 𝙞𝙨 𝙗𝙚𝙖𝙪𝙩𝙮? 𝘿𝙤𝙚𝙨 𝙖 𝙣𝙚𝙬 𝙛𝙖𝙘𝙚 𝙘𝙤𝙢𝙚 𝙬𝙞𝙩𝙝 𝙖 𝙬𝙖𝙧𝙧𝙖𝙣𝙩𝙮? 𝙒𝙞𝙡𝙡 𝙖 𝙥𝙧𝙚𝙩𝙩𝙮 𝙛𝙖𝙘𝙚 𝙢𝙖𝙠𝙚 𝙞𝙩 𝙗𝙚𝙩𝙩𝙚𝙧?」
La letra resonaba con el volumen perfecto para aislada del resto del lugar.
En cuanto terminó el calentamiento, decidió probar en el área de pesos y mancuernas. Caminó rápidamente para alcanzar el equipo que necesitaba, pero justo al acercarse al rack, se topó a un chico en el suelo haciendo lagartijas con una soltura impresionante. Sus ojos se desviaron hacia él inevitablemente; la fuerza y el control con los que ejecutada cada movimiento la tomaron por sorpresa, haciéndola frenar el paso por un par de segundos. No solo era la disciplina técnica del ejercicio, sino que físicamente no pasaba para nada desapercibido.
«La fuerza con la que hace eso. Tampoco es como que esté nada mal visualmente», pensó para sí misma mientras un leve rubor la traicionaba por la interrupción.
Sacudió la cabeza disimuladamente para romper el trance, tomó finalmente sus mancuernas y se acomodó frente al espejo. Mantuvo la mirada fija en su reflejo buscando asegurarse de que lo estaba haciendo "increíble", disimuladamente entre jadeos y una respiración agitada el verdadero esfuerzo que le costaba cada serie.
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Xianmen Lung
Ensimismado no le dio tiempo para ver que en el estante de diversas mancuernas las que iba a tomar lo cual le freno en seco como si le hubieran quitado su herramienta pero al observar con mas atencion su alrededor se encontro con una chica la cual habia tomado el par asi que solo se calmo pero al poner un poco mas de atencion era una chica bastante atractiva que a cualquiera alzaria una ceja ademas que su concentracion parecia equivalente a los elementos que elegia tambien entendiendo que no era una cara vieja y que usualmente encontraba una que otra cara que le parecia bastante familiar, sacudio ligeramente su cabeza para volverse a enfocar en lo importante que era el entrenamiento, pronto se acercaba con calma y daria un ligero toque al hombro sin intencion de molestarle del todo.
─── ¡Hey! Disculpa la molestia pero queria usar esas mismas pesas ¿Tardaras mucho?
Su cabeza ladeaba y si ella ponia la suficiente atencion notaria sus orejas bajas aunado a su cola barriendo en un lento vaiven el suelo pero ¿Por que no escoger unos de mayor o menor peso? Sus razones no eran del todo desconocidas a pesar de su condicion si escogia de menor peso se le haria algo mas facil y repetitivo del caso contrario estaria sufriendo con sus temblorosos brazos intentando asimilar de manera inmediata el peso.
─── (Espero no haber sido algo intrusivo con el favor)
Penso el castaño que esperaba con paciencia la respuesta que le podria dar y estaba dispuesto en turnar series en caso que fuera asi pero ya era desicion de la pelinegra.
Ainsley
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Astra Yao.
Soltó un ligero suspiro, acomodando el agarre de las pesas antes de girarse levemente tras sentir el sutil toque de su hombre. Sus ojos oscuros recorrieron la silueta de Danny con un descaro pulcro, tomándose un par de segundos para detallar la particular anatomía de su contraparte. Lejos de intimidarse o mostrar molestia por la interrupción, una comisura de sus labios se elevó en una sonrisa tan tenue como calculadora.
— ¿Mucho tiempo? Depende de lo valioso que sea el tuyo. — pausó su música; respondió con un tono pausado, modulado con una suavidad deliberada que rozaba la provocación sin perder la postura.
Con un movimiento fluido, apoyó una de las mancuernas sobre el muslo y dejó caer su peso sobre un costado, cruzándose de brazos para sostenerle la mirada directamente. No le pasó desapercibido el temblor latente en la fisionomía del híbrido, ni el movimiento incierto de su cola tras él. Había algo casi magnético en la evidente batalla interna que libraba el castaño entre la cortesía y la urgencia de su rutina.
— No tengo por qué ser egoísta, mucho menos con alguien que no le teme a un esfuerzo de verdad. Me resulta bastante interesante encontrar a alguien que prefiera el camino difícil antes de conformarse con algo más ligero.
Dio un paso hacia un lado, dejando espacio suficiente en el área de trabajo y señalando la banca vacía a su costado con un gesto elegante de la barbilla. El perfume sutil que desprendía distaba mucho del ambiente denso del gimnasio, marcando una presencia impecable que dominaba la escena con naturalidad.
— Podemos turnar las series si te comprometes a ser mi entrenador solo por este día. — añadió, dedicándole una mirada inquisitiva cargada de cierta diversión confidencial mientras le ofrecía las pesas de manera pausada. — Soy Astra, por cierto. Y me parecería una falta de respeto dejarte con las ganas de entrenar como es debido.
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