El trabajo los había estado manteniendo muy ocupados, cosa que no le agradaba del todo pues estaba bien acostumbrado a pasar todo el rato apegado a su esposo.
Pero las cosas en la nueva tienda donde trabaja estaban muy agitadas, le daba gusto pues era señal de que a más personas comenzaba a gustarles lo esotérico.
Pidiendo permiso a su jefe de ausentarse unos días, se dispuso a preparar postres y comida para hacer un picnic. Ya con todo listo en una bonita canasta se dirigió a buscar a su amado.
—Demi, ¿Estás en la habitación?
Gritó desde planta baja.
Meraki
Demian Lefebvre
Al escuchar la voz de su pareja no dudo en acudir a su llamado, asomándose desde la planta alta, cerca del barandal.
— ¿Pasa algo, cielo?
Cuestionó con voz suave, descendiendo por las escaleras para encontrarse con el contrario.
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