@ValentinCross
**El pesado silencio en el aula de pociones se rompe de golpe cuando las grandes puertas de madera se abren de par en par con un estruendo seco. Unas botas negras avanzan con paso firme y solemne sobre el suelo de piedra, mientras una larga capa oscura ondea tras su figura como una sombra amenazante.
Avanza imponente entre los pupitres, con la mirada fría y penetrante fija al frente, ignorando por completo los rostros tensos y asustados de los alumnos que se encogen en sus asientos.
Al llegar al frente del aula, se detiene bruscamente junto al estrado, apoya ambas manos sobre el frío escritorio con un movimiento seco y severo, y recorre a toda la clase con una expresión de absoluto desdén antes de hablar con voz baja, cortante y glacial **
No habrá ninguna estúpida pomposidad de varitas ni encantamientos tontos en esta clase. Como muchos de ustedes apenas si valoran la sutil ciencia y el arte exacto de la preparación de pociones... a muchos de ustedes les costará creer que esta sea una forma de magia.
**Pausa un segundo, observando fijamente a los estudiantes mientras la tensión en el aula aumenta .**
No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero humeante, con sus vapores relucientes... el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, ensurdeciendo los sentidos... Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria... e incluso detener la muerte... si no son el atajo de imbéciles a los que normalmente tengo que enseñar.
**La penumbra de la alcoba destila un perfume denso a terciopelo oscuro, cera derretida y la dulce decadencia de la carne rendida al vicio. Las sombras se alargan como dedos felinos que trazan mapas de fuego sobre la piel, mientras el aire vibra con el eco de un susurro prohibido, tan elegante como carnal.
El cabello carmesí se desliza como una cascada de sangre fresca sobre el muslo marfil, rozando el límite exacto donde la delicadeza se quiebra para dar paso al ardor más puro. Sus labios, fríos como el filo de una navaja pero abrasadores en la intención, rozan con lentitud exasperante la suavidad de la extremidad, saboreando el temblor involuntario que recorre el cuerpo ajeno. Cada roce es una promesa obscena, una reverencia impía ante el altar del deseo. **
Siente cómo el pulso se quiebra...
**Murmura su voz, baja, ronca y cargada de una soberbia lasciva que desarma cualquier resistencia. Los dedos largos y pálidos presionan con firmeza posesiva, marcando el compás de una danza macabra y exquisita donde el placer y el dolor se funden en una sola sustancia embriagante. Sus ojos azules, helados y profundos como el abismo, devoran cada espasmo, cada respiro entrecortado que suplica por más. La lengua traza un sendero húmedo y ardiente, saboreando el calor interno que asciende sin piedad, transformando la rendición en un acto de absoluta y perversa soberanía.
El tiempo se detiene en ese rincón gótico, donde la sangre, la carne y el pecado se entrelazan en un frenesí tan refinado como devastador, dejando que el cuerpo se hunda sin retorno en las fauces del éxtasis más absoluto.**
Mi nombre es Valentín Cross. Para mí, la caballerosidad no es una simple costumbre, sino el reflejo de un espíritu elevado. Si la audacia los acompaña y desean cruzar el umbral hacia mis relatos góticos, sepan que mi privado siempre estará abierto con total discreción. S'il vous plaît, adelante.