¿El descanso no entra en su vocabulario?, incluso cuando los hilos gruesos, viscosos y blanquecinos descienden por sus muslos, no puede siquiera seguir el ritmo de su energía.
Entonces sus pupilas se dilataron, la presencia de la mujer que cambio su vida se reflejo en la humedad de sus ojos, no había rastros del dolido Emil, solo había un ser monstruoso que deseaba permanecer al lado de Ada, su Ada.