Las hojas caen secas y marchitas. Marinette observa como la brisa las hace volar y arrastrarse lejos. Suspira. También los últimos destellos de lo que fué, abandonan su corazón. Ya no le importa. Ella se ha prometido solamente una cosa. Viviría para si, no para nadie más. Tal como las ojas caen mientras el árbol se transforma en otoño, así se transforma ella. Porque todo pasa un proceso, al igual que las plantas en casa estación, los seres humanos. Ella se marchito y sus hojas cayeron, pero se vuelve a levantar. Más llena de vida, de lo que nunca fué.