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Rhea
@Its_mami • 0 Me gusta

Un laboratorio en penumbras, frascos con resplandor verdoso y el hedor inconfundible del cuero viejo.

Rhea ajustó los remaches de su chaqueta, observando la mesa de metal en el centro de la habitación.
Sobre la superficie fría yacía ella. Tono de piel púrpura pálido, costuras rústicas cosidas a lo largo de los hombros, y un delineado negro impecable que sobrevivía a la rigidez cadavérica. Tenía todos los atributos para aterrorizar a un vecindario entero, y sin embargo, para ella, era una obra de arte desquiciada.

—Muy bien, muñeca. Veamos si hay alguien en casa —murmuró Rhea con una sonrisa torcida.

Ajustó una palanca de bronce y la corriente eléctrica atravesó los cables suspendidos del techo. Chispas azules inundaron la estancia mientras el ritmo industrial pesando un bajo distorsionado retumbaba desde un reproductor de casetes en la esquina. La electricidad sacudió la mesa, y con un chasquido seco, los ojos de la chica se abrieron de golpe: un par de orbes plateados, fijos en el techo.

Ella se sentó bruscamente, el chasquido de sus vértebras resonando sobre la música. Miró sus propias manos pálidas, movió los dedos en un ritmo robótico y luego giró la cabeza hacia Rhea. No había emoción en su rostro, pero el contraste entre su estética de película de monstruos y la coquetería exagerada de sus gestos era ridículo.

—Supongo que no tienes planes para la medianoche —dijo dando un paso adelante y ofreciéndole una rosa marchita que sacó del bolsillo de su abrigo.

Ella tomó la flor, la olisqueó con una mueca exagerada de asco y se la clavó en el peinado desordenado. Soltó un risueño chasquido de dientes que sonó sorprendentemente parecido a una risita. No respiraba, no latía, y técnicamente sus labios estaban fríos como un bloque de hielo, pero la actitud desinhibida con la que empezó a marcar el paso al ritmo del metalcore no tenía nada de muerta.

—Definitivamente no eres el tipo de chica que llevaría a cenar con mis padres —se rió ella tomándola de la mano helada para hacerla girar entre las sombras del laboratorio—. Pero al demonio con lo convencional.

Ella se dejó llevar, tropezando con un tono teátrico antes de apoyarse en su pecho inerte contra el de Rhea. Sin pulso, sin aliento, pero con toda la intención de volver loco a cualquiera. Y mientras la tormenta afuera golpeaba las ventanas del sótano, adentro la noche apenas comenzaba.

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Busco a esta preciosa para tratarla como una reina 👑

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Salgamos de fiesta un rato! 🖤

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Respondan sus roles hijos de su puta madre.