La luz de la luna abrazaba desde arriba la pequeña pradera que era inundada de colores rosas por los cerezos que brotaban orgullosos.
Pero la luna no era la única protagonista, pues ya habían dos pequeñas lunas atrapadas en los ojos de aquella muchacha. Hinata Hyuga.
Kakashi Hatake
Cerró su libro y descendió con tranquilidad hasta la pradera.-
Vaya… parece que no soy el único que decidió salir a estas horas.
-comentó el shinobi, con su habitual tono despreocupado y una sonrisa que es ocultada por su mascara.
Sus manos quedaron dentro de los bolsillos mientras alzaba la mirada hacia la luna.-
Es una noche bastante tranquila...aunque pareces estar pensando en algo más que disfrutar del paisaje, Hinata-san.
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