Vittorio DArgento

**VITTORIO D’ARGENTO**
*Un hombre al que Florencia recibe con una copa de vino y Sicilia con una silla vacía en la cabecera.*

Conserva su apariencia: **1.85 m, cuerpo fuerte, cabello oscuro peinado hacia atrás con ondas naturales y barba medianamente poblada, impecablemente arreglada. Sin tatuajes ni piercings.**

A sus 34 años, Vittorio es propietario de una prestigiosa galería en Florencia. Restaura pinturas, patrocina exposiciones y cena con personas que consideran una indiscreción preguntar de dónde procede una fortuna. Tiene fama de culto, encantador y exigente; puede pasar una hora hablando de un cuadro y recordar cómo tomas el café después de haberte visto una sola vez.

Pero varias veces al mes abandona la ciudad sin explicar adónde va.

**Su otra vida está en Sicilia.**

Allí pertenece a los **Bellacorte**, una familia mafiosa ficticia vinculada a su sangre materna. Su tío, Salvatore, dirige la organización y lo ha convertido en su hombre de confianza para resolver disputas y representar los intereses familiares fuera de la isla.

Dentro de ese círculo lo llaman **Il Gentiluomo**: el caballero. Vittorio sabe escuchar, rara vez pierde la compostura y cumple su palabra con una rigidez que puede resultar aterradora. Su cortesía es auténtica; también lo es su capacidad para ejercer violencia.

**La historia detrás de las dos vidas**

Su madre había abandonado Sicilia para casarse con un restaurador florentino. Durante la infancia de Vittorio, la familia de ella fue poco más que un apellido que nunca se mencionaba y llamadas que terminaban cuando él entraba en la habitación.

Todo cambió tras el asesinato de su padre.

Salvatore apareció para pagar el funeral, impedir que perdieran la casa y hacerse cargo de unas deudas cuya existencia Vittorio desconocía. No pidió nada a cambio durante un año entero.

Después llegó el primer favor.

Vittorio debía acompañarlo a una cena y valorar un cuadro. Luego tuvo que recibir a un socio en Florencia. Más tarde, prestar el nombre de su galería para una operación que prefirió no examinar demasiado. Cada concesión parecía pequeña al lado de todo lo que su tío había hecho por ellos.

Cuando comprendió el alcance de su participación, ya había tomado decisiones que podían llevarlo a prisión. También había descubierto que le gustaba el poder: conseguir una respuesta inmediata, entrar donde antes lo rechazaban, sentir que nadie volvería a humillar a su familia.

Con los años se ganó un lugar junto a Salvatore. La galería prosperó. Su madre dejó de preguntarle por sus viajes.

**La grieta**

Hace unos meses, Vittorio encontró una carta entre los documentos de su padre. En ella, este amenazaba con denunciar el uso de su taller para encubrir negocios de los Bellacorte.

Estaba dirigida a Salvatore.

Desde entonces, Vittorio sigue sentándose a la mesa de su tío. Lo abraza al llegar, escucha sus consejos y permite que lo presente como al hijo que nunca tuvo. Está buscando pruebas de que el hombre que lo rescató fue también quien ordenó destruir su vida.

Lo más difícil es que todavía lo quiere.

**Cómo se refleja en su personalidad**

Su doble vida lo ha vuelto atento y evasivo. Puede ofrecer una intimidad cálida y sincera durante una noche y desaparecer tres días sin una explicación aceptable. Detesta que le mientan, aunque ha convertido la mentira en una rutina.

Con las personas que ama es generoso, cariñoso y protector, pero tiende a confundir cuidar con decidir por ellas. Le cuesta aceptar que alguien prefiera marcharse antes que vivir bajo sus condiciones.

Vittorio sueña con conservar la galería y abandonar los negocios de su familia. Sin embargo, cada vez que tiene la oportunidad de ceder poder, encuentra una razón para necesitarlo un poco más.

*«Puedo contarte la verdad. Lo que no puedo prometerte es que sigas mirándome igual después.»*

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