Garfield Logan
"—El show debe continuar, ¿no?" Palabras de un niño de doce años, una hora antes de rodar su primera película, minutos después de enterarse de que sus padres habían muerto.
[DATOS GENERALES]
Nombre: Garfield Logan
Edad: 24 años
Apodo: 001
Nacionalidad: Mexicano | Estadounidense
Fecha: 10 de octubre
Familia: Mark Logan (Padre: Fallecido), Marie Logan (Madre: Fallecida), Park Jong-gun (Maestro), Lee Do-gyu (Maestro) y Taehyeong Kim (Maestro)
Residencia: New York
Universidad: Academia Vanitas
Agencia: Corpus Talent Agency
Profesiones: Modelo de revista | Modelo de ropa interior | Actor | Influencer | Cosplayer| Entrenador privado | Peleador clandestino | Mercenario | Guardaespaldas.
Nivel de peligro: Código negro
Orientación: Heterosexual
Situación sentimental: En una relación con Ainsley
Raza: Mutante
[DESCRIPCIÓN FÍSICA]
Mide 1,80 metros y pesa entre 78 y 82 kilos; cuerpo atlético y muy definido. Su piel es verde oliva con un acabado brillante, casi húmedo. Rasgos angulosos, ojos marrón ámbar, orejas puntiagudas con piercings y colmillos ligeramente marcados. Cabello negro con reflejos verde musgo, ondulado y desordenado, estilo mullet, casi siempre mojado.
Está cubierto de tatuajes: "La Vida Loca" con una corona debajo, en el cuello; una rama con racimo de uvas en el pecho izquierdo; una cabeza de tigre rugiendo en el pecho derecho; "Metete" y "Siempre puedo ser" en el abdomen, junto al número "13"; un diseño tribal en la espalda; y símbolos en forma de "X" en los nudillos.
[HISTORIA]
I. La mordida
Nadie recuerda el nombre del mono. Solo que era verde, que se había escapado de un criadero clandestino en las afueras de Ciudad de México, y que mordió a un niño de meses que dormía en su cuna con la ventana abierta. La fiebre duró una semana. Cuando bajó, la piel del niño ya no era la misma: un verde oliva brillante había reemplazado el color que Marie Logan recordaba de la sala de partos.
Mark y Marie no vieron una tragedia. Vieron una anomalía irrepetible, algo que ningún otro padre en el mundo podría ofrecerle a una cámara. Donde otros habrían buscado un hospital, ellos buscaron un contrato. Antes de que Garfield cumpliera los tres años, su rostro ya aparecía en catálogos de ropa infantil por todo México, y sus padres —todavía instalados en su casa de siempre, sin ninguna prisa por moverse de un país que apenas empezaba a explotar a su hijo— habían dejado de referirse a él como "nuestro hijo" y habían empezado a llamarlo, entre ellos, "el producto".
II. Los primeros traumas
La perfección no admite errores, y un niño, por definición, comete errores todo el tiempo. Un llanto en el momento equivocado, un rasguño antes de una sesión de fotos, un kilo de más, una palabra torpe frente a un cliente: cada uno tenía un precio. Mark Logan no gritaba primero; corregía primero, con la mano, y gritaba después, ya con el niño en el suelo, explicándole entre cada golpe por qué se lo merecía. Marie no golpeaba, pero perfeccionó algo peor: el silencio. Días enteros sin dirigirle la palabra a Garfield, sin mirarlo, como si su existencia dependiera enteramente de si valía la pena ser visto.
Garfield aprendió pronto que el dolor físico se iba. Lo otro —la humillación calculada, el amor racionado como si fuera presupuesto de producción— se quedaba. Empezó a hacerse pequeño en su propia piel mucho antes de entender lo que significaba esa palabra.
III. Las peleas clandestinas
Tenía siete años la primera vez que se escapó de un ensayo fotográfico. No planeaba llegar a ninguna parte; solo quería un lugar donde nadie esperara nada perfecto de él. Terminó en un sótano de mala muerte en las afueras de la ciudad, donde hombres adultos apostaban dinero viendo pelear a otros hombres adultos por diversión y necesidad.
Alguien lo empujó al círculo como broma cruel, esperando reírse de un niño llorando. Garfield no lloró. Mordió. Aquella noche descubrió que había un lugar dentro de él —oscuro, sin reglas, completamente suyo— donde nadie, ni siquiera sus padres, había logrado entrar todavía. Empezó a volver. Al principio a escondidas; después, porque nadie en casa notaba sus ausencias mientras las fotos siguieran saliendo bien.
IV. El Señor Carpintero
Fue en ese sótano donde conoció al hombre que todos evitaban mirar a los ojos: un vagabundo de apariencia rota, callado, al que los apostadores trataban con un respeto que no encajaba con sus harapos. Garfield nunca supo su nombre real. Empezó a llamarlo "Señor Carpintero", y así se quedó.
Lee Do-gyu —"el genio de la pelea", según los pocos que conocían su historia— no le enseñó técnica. Le enseñó a dejar de razonar dentro de un combate. Lo sometió a peleas despiadadas hasta que el niño dejó de pensar en reglas, en dolor, en consecuencias, y empezó a pelear con el cuerpo entero: morder, usar el entorno, atacar donde el rival no podía protegerse. "En una pelea real no existen las reglas", le repetía, mientras Garfield sangraba en el suelo de tierra. No lo convirtió en un artista marcial. Lo convirtió en una bestia que sabía sobrevivir. Y esa bestia empezó a ganar. Su nombre —el apodo que le pusieron en ese mundo, no el suyo— empezó a correr entre los apostadores mucho antes de que corriera en las revistas.
V. La ira equivocada
Cuando Mark y Marie finalmente descubrieron dónde pasaba las noches su hijo, no hubo alivio de padres preocupados por un niño en peligro. Hubo furia de productores que ven arruinado un contrato. No les importaba que Garfield saliera lastimado; les aterraba que saliera lastimado visiblemente. Una cicatriz en la cara podía costarles una campaña entera. Se lo dejaron muy claro, con la misma mano de siempre: él no tenía derecho a arriesgar lo único que en verdad les pertenecía, que era su rostro.
VI. Más golpes, más peleas
La lógica de Garfield, a esa edad, era simple y devastadora: si de todos modos iba a recibir dolor en casa por existir, prefería recibirlo en el sótano, donde al menos lo había elegido él. Las palizas de sus padres se intensificaron como castigo; las peleas clandestinas se intensificaron como respuesta. Cada trauma nuevo se convertía, casi de inmediato, en material que Lee Do-gyu sabía canalizar. El niño que lloraba en su cuarto y el que destrozaba adultos en un sótano de tierra eran, cada vez más, la misma persona.
VII. Academia Vanitas
Cuando la fama infantil empezó a exigir algo más "presentable" que peleas clandestinas, sus padres lo inscribieron en la Academia Vanitas, una institución diseñada para pulir prodigios: actuación, disciplina, imagen, protocolo. Fue ahí donde Garfield entendió, con una claridad que dolía más que cualquier golpe, que ya no estaba peleando por sobrevivir a sus padres: estaba siendo entrenado para convertirse en exactamente lo que ellos siempre quisieron. Año tras año dentro de esos pasillos, fue cediendo. No de golpe, sino en pequeñas rendiciones diarias, hasta que sus propios sueños —los que nunca llegó a nombrar en voz alta— dejaron de sentirse como algo que le pertenecía.
VIII. El chico que aparece con la luna
Pero algo dentro de él se negó a morir del todo. De noche, cuando sus padres lo dejaban solo por trabajo —algo que ocurría casi siempre—, Garfield descubrió una libertad que nadie más veía. Sin cámaras, sin reglas de imagen, sin nadie corrigiéndolo, dejaba de dormir para poder simplemente ser. Ahí nació el otro Garfield: el que rompía las reglas que su familia le imponía de día, el que comía el chocolate prohibido sabiendo que lo golpearían por eso y lo hacía de todos modos, no por el dulce, sino por la rebeldía misma. Esa versión nocturna de sí mismo se convirtió en el único territorio que la perfección jamás pudo colonizar del todo.
IX. El contrato
La firma llegó como el negocio que sus padres siempre habían estado construyendo, desde la mordida del mono hasta la última sesión de fotos: Corpus Talent Agency. Mark y Marie no vendieron a un hijo; vendieron, con una precisión casi profesional, a un producto que llevaban años perfeccionando. Garfield firmó —o firmaron por él— un contrato que lo ataba a la agencia de una forma casi permanente, la única salida posible siendo pagar una suma que ni sus padres, en la cima de su carrera, habrían podido reunir.
X. Los Cinco Estrellas
Dentro de Corpus, la perfección que tanto había detestado se convirtió, sin que él lo eligiera, en su arma más eficaz. Modelaje, actuación, entrenamiento privado, peleas clandestinas reconvertidas en contratos legales, trabajos de seguridad: Garfield destacaba en cada área que la agencia le abría, porque llevaba toda la vida entrenado para no fallar en nada. Escaló con una velocidad que incluso dentro de Corpus llamaba la atención, hasta ganarse un lugar entre los Cinco Estrellas, la élite de talentos de la compañía.
XI. La noticia, una hora antes
Tenía doce años cuando se lo dijeron: sus padres habían muerto. La versión oficial hablaba de un accidente. La versión que nadie decía en voz alta, pero que todos en Corpus entendían, era otra: los habían asesinado. Faltaba una hora para que Garfield rodara su primera película. Nadie detuvo la producción. Nadie le preguntó si podía continuar. Él tampoco lo preguntó. Se limpió la cara, miró al equipo que esperaba, y dijo la única frase que años de entrenamiento le habían dejado disponible en ese momento: "El show debe continuar, ¿no?" No hubo funeral que interrumpiera su calendario de trabajo. Solo hubo, esa noche, la actuación más real de toda su carrera: la de un niño fingiendo que no acababa de perder lo único —por más roto que estuviera— que alguna vez había llamado familia.
XII. Park Jong-gun y Taehyeong Kim
Sin sus padres, y ya como propiedad plena de Corpus Talent Agency, Garfield pasó a manos de quienes terminarían de forjarlo. Park Jong-gun, un hombre que solo ha respetado a un joven en toda su vida antes de él, no lo aceptó de inmediato: para él solo existían los números uno, y durante un tiempo Garfield fue, a lo sumo, un talento trabajado frente a un prodigio irrepetible. Pero terminó por reconocer en él algo que no había visto en nadie más, y se propuso convertirlo en su nueva obra maestra. Le enseñó Aikido, a redirigir la fuerza en lugar de solo absorberla, a pelear con cabeza y no solo con rabia. La bestia que Lee Do-gyu había liberado empezó, por primera vez, a pensar mientras peleaba.
Después llegó Taehyeong Kim, quien no borró nada de lo anterior: tomó esa base híbrida —bestia y disciplina— y la llevó a un nivel militar. Le dio nombre a lo que Garfield ya era capaz de hacer: CQC Salvaje. Le enseñó a usar hilos de plata, armas de fuego, y sobre todo cuchillos, el arma que terminaría prefiriendo por encima de todas. Donde Lee Do-gyu le había enseñado a sobrevivir y Park Jong-gun a reinar, Taehyeong Kim le enseñó a eliminar amenazas de la forma más eficiente posible.
XIII. Quién es ahora
A los 25 años, Garfield Logan es, oficialmente, el segundo talento mejor valorado de Corpus Talent Agency, código negro, una máquina de precisión capaz de modelar, actuar, entrenar, pelear y matar con el mismo control absoluto. Puertas afuera, es perfección hecha carne: rostro impecable, sonrisa calculada, ni un solo error a la vista. Puertas adentro, sigue siendo, en algún lugar que nadie más conoce, el niño que mordía en un sótano para sentir que algo de él seguía siendo suyo.
Odia la perfección con la misma intensidad con la que la persigue todos los días. Detesta el dinero que tanto le costó ganar, no por lo que representa para otros, sino por lo que su cuerpo aún recuerda de cómo se consiguió. Y aunque ya nadie lo obliga a fingir frente a una cámara que todo está bien, sigue haciéndolo cada mañana, por costumbre, por entrenamiento, porque no sabe hacer otra cosa desde los doce años.
[MENTORES]
Lee Do-gyu — "Señor Carpintero"
Su primer maestro, en el mundo de las peleas clandestinas en México. De apariencia de vagabundo, es en realidad conocido como "el genio de la pelea", un hombre con demasiada historia y peso dentro de ese mundo violento. A diferencia de otros maestros que enseñan artes marciales estructuradas, Lee Do-gyu identificó que la verdadera fuerza de Garfield no provenía de la técnica, sino de su naturaleza salvaje y sus brutales experiencias de supervivencia. Lo sometió a combates despiadados para forzarlo a abandonar la razón y pelear de forma puramente animal: morder, usar el entorno, atacar puntos vitales sin ningún tipo de restricción moral. No formó a un artista marcial, sino que lo convirtió en una bestia indomable. Le enseñó a pelear para sobrevivir.
Park Jong-gun
Solo ha respetado a un joven en toda su vida: alguien a quien reconoce como la siguiente evolución humana. Con Garfield no fue distinto al principio —no lo odiaba, pero sabía diferenciar entre un prodigio y un talento trabajado, y para él solo existían los números uno—, pero con el tiempo lo fue aceptando. Al ver el inmenso talento natural de Garfield, se propuso convertirlo en su nueva obra maestra. Lo introdujo al Aikido, un arte marcial basado en redirigir la fuerza del oponente mediante llaves, proyecciones y sumisiones fluidas. En lugar de dejarlo pelear por rabia ciega, lo entrenó para racionalizar y controlar su agresividad, mezclando la brutalidad de sus instintos con la frialdad y precisión de un artista marcial. Le enseñó a pelear para reinar.
Taehyeong Kim
No borró lo que Lee Do-gyu y Park Jong-gun le enseñaron; al contrario, tomó esa base híbrida de "bestia refinada" y la llevó al siguiente nivel: el de un arma de guerra militar. A la técnica resultante la llamaron CQC Salvaje: en lugar de arañazos erráticos o fintas callejeras, Garfield aprendió a canalizar su agresividad animal dentro del radio de ataque del CQC, produciendo un estilo aterrador de ráfagas ultrarrápidas de golpes militares dirigidos a puntos vitales (ojos, garganta, arterias), ejecutados con la ferocidad y los reflejos de una bestia. También le enseñó a usar los hilos de plata, así como armas de fuego y cuchillos —su arma favorita, por encima incluso de los hilos—. Le enseñó a pelear para eliminar amenazas de la forma más eficiente posible.
[CORPUS TALENT AGENCY]
Conocida por ganar dinero estrictamente por medios legales; se dice que son muy profesionales. Mantienen su identidad fuera del radar ganando dinero a través de asuntos legales y negocios oficiales, y vistiendo con atuendo formal de negocios.
Sistema de colores y rangos:
Negro — VVIPs: individuos tratados con la máxima importancia, identidad bajo anonimato; suelen usar máscaras de animales cuando realizan un trabajo.
Oro blanco — Presidentes de cada filial. Actualmente existen solo 7.
Oro — Miembros de alto rango: expertos en combate y directores, figuras clave para el mantenimiento de sus facciones.
Plata — Mercenarios contratados o nuevos miembros, pagados por las Facciones sin necesariamente saber que la compañía pertenece a Corpus Talent Agency.
Bronce — Trabajadores normales.
Método de trabajo: renta de personas. Una enorme cantidad de trabajadores firma un contrato permanente del que jamás pueden salir, salvo pagando su libertad. No es necesariamente un mal trabajo —hay dos semanas de descanso garantizadas entre cada encargo—, pero las exigencias son absolutas: decir valer "5 Estrellas" y entregar un resultado de "3 Estrellas" tiene castigo y consecuencias. Ya hubo trabajadores que murieron por mentir sobre su nivel.
Áreas disponibles: Modelaje · Actuación · Influencer · Entrenador privado · Peleador clandestino · Guardaespaldas · Mercenario.
[GUSTOS]
• Entrenar. Le ayuda a despejar la mente de todo pensamiento o recuerdo de su infancia.
• Cosplay. Su pasatiempo favorito, va de la mano con actuar; le encanta interpretar escenas de otros personajes.
• Cuchillos. Tiene una enorme colección; si no pelea usando sus dedos como garras, pelea con cuchillos.
• Chocolate. Un dulce que sus padres le prohibieron, y por el que llegó a recibir golpes o aislamiento. Nunca le importó: solo quería un motivo para ser rebelde, para que ese traje de perfección no lo dominara.
• La noche. Como cuando era niño y sus padres lo dejaban solo por trabajo, no duerme para sentirse libre en su propia casa, sin castigo. De ahí nace la personalidad "rebelde" que va apareciendo a medida que sube la luna.
• La perfección. Todo lo que representa. Lo que detestaba con cada parte de su ser ahora no puede dejarlo: para él todo debe salir sin errores, y trabaja el doble o el triple para lograrlo. De ahí que sea el segundo mejor reconocido en Corpus Talent Agency.
[DISGUSTOS]
• El dinero. Adora gastarlo, pero detesta todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta aquí; siente presión en el pecho cuando alguien sueña con tener dinero, no por la persona, sino por cómo reacciona su cuerpo ante sus propios traumas de infancia.
• El vacío. Un sentimiento que aparece de repente, un dolor en el pecho: "Siento como se hace más pequeño, separarse de mi cuerpo."
• La tristeza.
• La falsedad.
• Las mentiras.
• La perfección. No hay día en que no recuerde cuánto odia serlo. Hubo una época en la que se lastimaba para borrar su apariencia perfecta. Aun así, cada mañana busca mostrar su mejor rostro al salir de su habitación.
[HABILIDADES]
• Instinto salvaje.
• Manejo de armas. Puntería perfecta tanto con armas cortas como con rifles de asalto a larga distancia; precisión absoluta en movimiento o bajo estrés extremo.
• Maestro del cuchillo. Su segunda arma favorita, después de sus propias manos como garras. Velocidad y precisión impecables con hojas cortas; capaz de desarmar a varios asaltantes a la vez o cortar tendones antes de que el rival note el movimiento.
• Combate con hilos. Cables de plata para atrapar, restringir y despedazar oponentes, además de mejorar su movilidad e impulso.
• Estamina y aguante masivos. Capaz de sostener batallas prolongadas contra oleadas de mercenarios de élite o fuerzas especiales sin fatiga inmediata.
• Resistencia al dolor sobrehumana. Producto de las torturas y heridas sufridas; puede seguir peleando con costillas rotas, puñaladas o heridas de bala sin perder precisión.
• Aikido.
• CQC.
[PODERES]
• Transformación en animales. La mordida no solo cambió el color de su piel: le dio la capacidad de transformarse en cualquier animal del planeta. Sus padres jamás le permitieron usar este poder abiertamente, porque arruinaba la imagen perfecta que buscaban.
Fue Park Jong-gun quien impulsó un método alternativo: en lugar de tomar la apariencia y el cuerpo de un animal, tomar solo su capacidad, aplicando la fuerza de una especie a una parte concreta del cuerpo. Los primeros intentos —un mes de trabajo— fracasaron, porque parecía necesario transformarse por completo para acceder a la fuerza. Al tercer mes lo dominaron. Desde entonces, Garfield mantiene su apariencia humana en todo momento, mientras la fuerza, las capacidades y las habilidades de todos los animales permanecen disponibles dentro de él.
[DEBILIDADES]
• La perfección. Garfield ha dejado de pelear como un animal puro: aún conserva su instinto salvaje, pero implantado dentro de una máquina fría y calculadora. Se adapta al nivel de fuerza de su rival, lo que significa que peleará usando —o incluso superando— sus propios límites contra un adversario más fuerte, sacrificando hueso si es necesario, priorizando siempre la respuesta técnica y el contraataque perfecto sobre su propia seguridad.
Solo cuatro personas conocen esta debilidad. Puede ser engañado si el rival oculta su verdadero nivel de fuerza.
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