Equipaje

—¿Qué haces aquí?

—Qué pregunta tan extraña. Aquí vivo, ¿no?

—No, ya no es así como...

—Sigue siendo mi departamento, legalmente, hasta fin de mes. Lo que significa que me quedan cinco días para entrar y salir libremente de aquí, si eso me place.

—Bien. Como gustes, haz lo que quieras.

—Hmph. Podrías, por lo menos, agradecer que limpié todo, lavé los platos e hice la cena. Que sigue en el horno, por cierto, ¿puedes echarle un ojo y ver si...?

—Basta.

—¿Y ahora qué? ¿No quieres pavo? Es tu favorito.

—Basta ya. Por favor, para.

—...

—Se acabó, ¿sí? ¿Todavía no lo entiendes? Se acabó. Nosotros, esta vida, este lugar, todo esto. Tú y yo ya no somos...

—No me lo expliques como si fuera estúpida.

—No es eso lo que quiero decir y lo sabes. No pongas palabras en mi boca. Sólo digo que tienes que dejar de venir aquí sin avisar. Te dije que te enviaría tus cosas, acordamos que reducir el contacto era lo mejor para...

—¿Para qué? ¿Para que fuera más fácil olvidarte de mí? Pues no. No te voy a dar el gusto, ¿sabes? No te voy a dejar fingir que lo nuestro nunca pasó. No vas a mirar a otro lado, arrojar las cosas bajo el tapete y fingir demencia, esta vez no.

—¿Entonces quieres hacerme sufrir? ¿Es eso lo que me estás diciendo?

—¡No, puta madre! ¡Que no, entiéndelo de una jodida vez! ¡Quiero que me recuerdes! ¡Quiero que, por una vez en tu vida, puedas mirar hacia atrás y ver algo que te haga sonreír! ¿Es tan egoísta querer que ese algo sea yo? ¿Después de todo lo que te di, después de todo lo que he sacrificado?

—Y tú entiende que no quiero recordarte. No quiero. No quiero mirar atrás, no quiero tener pruebas de que...

—¿De que yo existí?

—...de que te perdí.

—Fui yo la que te perdió. O quizás fui yo la que nunca supo encontrarte, no sé. ¿Tú alguna vez me...?

—No lo digas. No completes esa pregunta, por favor.

—...

—Sólo vete. Por favor, vete.

—Está bien.

—Perdón. Perdón por no poder hacer que durara para siempre.

—Yo no quiero que dure para siempre, nunca lo quise, porque sabía desde el principio cómo eres. Sólo quiero saber que fue real. Que fue tan real para ti como lo fue para mí.

—...

—Pero si prefieres hacer como si nunca hubiese yo existido...

—Deja la foto. Déjala.

—¿Para qué? ¿No sería otro recuerdo de mí? ¿De eso que tanto quieres deshacerte?

—Lo sería, sí. Por eso... déjala.

—...Bien.

—El pavo se...

—...se quema, sí. Da igual. ¿Vamos por...?

—¿...pizza? De...

—...morrón y aceitunas. Tú y tus gustos raros, ¿eh? Ojalá te consigas a una que te los aguante como yo.

—De jamón y piña, iba a decir.

—¿Hm? Creí que tú la...

—...la odio. Aún. Pero... a ti te gusta. Me recuerda a ti.

0 partes · 32 Puntos de vista · ▲ 0 · ▼ 0 · 0 votos

Índice

Aún no hay partes publicadas.