Moony Cambio su foto de perfil
5 D

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⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀ 𝗿𝖾𝗆𝗎𝗌 𝗅𝗎𝗉𝗂𝗇 ⠀ 、 ⠀𝖙͟𝖍͟𝖊͟ ͟𝖒͟𝖔͟𝖔͟𝖓
ㅤ⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀as a rockstar?!ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
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Las pupilas de Remus se deformaban sobre el filo preciso de la tijera. El metal apenas le devolvía un reflejo de luz. Había cierta rigidez en la forma en que permanecía sentado, atento a cada movimiento de Lilybeth tras él. En sus oídos retumbaban los pasos de Sirius, a unos metros de distancia, en la misma habitación. El sonido de los ropajes cayendo sobre la cama, de las chaquetas, las joyas... Aunque no podía verlo directamente —los ojos esmeralda de Lilybeth permanecían fijos sobre los suyos, concentrados en cada corte—, era capaz de seguir cada uno de sus movimientos. Incluso, a través de la madera del suelo, podía imaginarlo asintiendo y negando para sí mismo cada cierto tiempo, completamente absorto en aquel pequeño caos que solo él parecía comprender.

—No, esto es demasiado aburrido... esto tampoco... esto sí... oh, definitivamente esto.

Había prometido dejarse crecer el cabello. Durante semanas lo mantuvo escondido tras una coleta; rara vez se lo soltaba. No era muy distinto a todo lo demás. Así había ocurrido cuando los otros Merodeadores descubrieron que tocaba la batería, el bajo o, incluso, que podía cantar casi tan bien como James. Su personalidad parecía abrirse paso de la misma manera: tímida, temerosa, rígida, terca... Poco a poco comenzaba a dejarse ver. Y, en el fondo, sabía que tenía que ser así.

Lilybeth seguía midiendo, cortando. Remus ya no sabía en qué momento había comenzado a concentrarse únicamente en sus ojos, intentando dejar todo el resto del ruido al margen. Respiró con algo más de calma. Tampoco supo cuánto tiempo había pasado.

Desde la habitación de abajo le pareció escuchar la voz de James mezclarse con la de Peter. Este hojeaba distraídamente unas revistas de música, mientras James caminaba de un lado a otro con una impaciencia imposible de ocultar.

—¿Cuánto más falta? —preguntó por quinta vez.

Después de un tiempo había cerrado los ojos, casi dormitando. Cuando volvió a abrirlos, el espejo estaba frente a él. Nunca le había gustado observarse durante demasiado tiempo.

La polera negra, de cuello ancho, resbalaba ligeramente sobre uno de sus hombros, dejando al descubierto una clavícula demasiado marcada y un cuerpo que siempre le había parecido excesivamente frágil. Los shorts de malla, ajustados, le resultaban todavía peores. Sentía las piernas desnudas, vulnerables, como si estuviera usando una ropa que no le pertenecía. La tela le molestaba sobre la piel, en su textura.

Instintivamente intentó bajarse un poco más la polera, frunciendo apenas el ceño en un gesto entre irritado y confundido.

—No —dijo Lilybeth con firmeza, apartándole la mano—. Déjalo.

Obedeció sin decir absolutamente nada.

Entonces llegó el turno de las cicatrices.

Lilybeth abrió una pequeña caja de maquillaje profesional y comenzó a trabajar sobre su piel con una delicadeza casi imposible. Remus la siguió con la mirada. Las marcas que cruzaban sus brazos desaparecieron primero. Después las del cuello. Las de la clavícula. Algunas sobre los muslos. No las borraba realmente. Solo las convertía en sombras casi imperceptibles bajo la luz.

Su tacto era gentil. Casi mágico. Sin darse cuenta, Remus volvió a relajarse.

Observó nuevamente el reflejo.

Era él.

O... alguien diferente.

No sabría decirlo con precisión.

Era alguien que jamás habría imaginado encontrar al otro lado del espejo.

—No sabía que tenías esa mandíbula —murmuró Sirius con una sonrisa ladeada.

—Siempre la tuvo —respondió Lilybeth sin apartar la vista de su trabajo—. Solo estaba escondida por esa manera de caminar mirando el suelo.

Finalmente bajaron las escaleras, el sonido de la madera crujiendo bajo sus pasos. James dejó, por fin, de pasearse con aquella inquietud que parecía no abandonarlo nunca. Peter levantó lentamente la vista de la revista.

El silencio cayó sobre la habitación.

Los cuatro contemplaban el mismo reflejo.

No era el muchacho tímido que se escondía detrás de los libros.

No era el estudiante que intentaba hacerse pequeño para pasar desapercibido.

Había algo distinto.

Algo que siempre había estado ahí.

Solo permanecía oculto.

Sirius sonrió de medio lado.

—Ahí estás, Moony.

Remus tragó saliva.

Las comisuras de sus labios se elevaron apenas. Sintió, por primera vez en toda la tarde, cómo la tensión abandonaba poco a poco sus hombros.

Volvió a mirar su reflejo.

Todavía le resultaba extraño.

El cabello caía libre sobre su rostro, desordenado, con mechones rozándole la frente y las mejillas. Muy distinto a la coleta con la que había intentado esconderlo durante tanto tiempo.

Pero ya no le desagradaba tanto.

James fue el primero en romper el silencio.

Abrió la boca para decir algo, pero volvió a cerrarla. Parpadeó un par de veces, recorriendo a Remus de arriba abajo antes de negar lentamente con la cabeza.

—Te ves ridículamente bien.

Remus bajó la mirada casi por reflejo.

—No exageres...

—¿Que no exagere? —Sirius soltó una carcajada, cruzándose de brazos—. Llevamos meses diciéndote que dejaras de esconder ese cabello.

—La coleta no estaba tan mal —comentó Lilybeth mientras guardaba las brochas dentro de la caja.

—Era un crimen estético.

—Era práctica.

—Era espantosa.

—¿Van a discutir por mi coleta durante el resto de la tarde? —murmuró Remus, negando apenas con la cabeza.

Peter dejó escapar una risa entre dientes.

James terminó por soltar una carcajada.

Hasta Lilybeth sonrió.

Y, casi sin darse cuenta, Remus también.

La risa escapó finalmente de sus pulmones, ligera, llevándose consigo el último resto de tensión que aún conservaba el cuerpo.

Seguía siendo él.

Solo que, por primera vez, parecía dispuesto a dejar de esconderse.

Remus sostuvo la mirada de su propio reflejo unos segundos más.

Después se incorporó.

Tomó la chaqueta que Sirius había elegido para él y se la echó sobre los hombros con una naturalidad que no había tenido al entrar en aquella habitación.

Ni siquiera volvió a mirarse.

—Bueno... —dijo, abriendo la puerta—. ¿Tocamos, chicos?

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ㅤㅤㅤㅤ𝑏𝑦: @𝑚𝑜𝑜𝑛𝑦
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Septiembre Amarillo - Tu Vida Importa
? Septiembre Amarillo: Tu vida importa. No estás solo, siempre hay esperanza.