─── No te detengas a buscar una salida por las ventanas ni a calcular cuánto tardarás en llegar a la estación de policía más cercana. Ambas opciones son una pérdida de tiempo, y lo sabes tan bien como yo. Desde la noche en que te encontré tu vida y la mía cambiaron por completo.

Yo no te estoy pidiendo permiso, Lexi. Te estoy ofreciendo el único escudo real que existe en este maldito lugar.

El pacto es claro: a partir de esta noche, tu seguridad es absoluta, pero tu lealtad me pertenece de forma exclusiva. Nadie te tocará un solo cabello mientras tu nombre esté atado al mío; las deudas que te acechan pasarán a ser mías, y cualquier enemigo que se atreva a mirarte dos veces desaparecerá antes del amanecer. Pero a cambio, vas a aceptar que tu lugar está aquí, bajo mi protección ineludible, quieras admitirlo o no, y si no te ha quedado claro vuelvo a confirmar.

“Lexi tu eres mía”.