Motivos por los que Eustathios se piensa dos veces las cosas, antes de mandar a Gerard a atender menesteres pastorales:

Número 2.

—¿Entiende usted que el sacramento del matrimonio es para toda la vida?
—Sí, su majestad.
—Padre. Soy sacerdote, muchacho.
—Perdón, Padre. Es que habla usted como dando sentencia de muerte.
—Estoy hablando del amor entre marido y mujer.
—Por eso.

Días después, la coordinación del Curso de Preparación Matrimonial pasa a manos del vicario parroquial, un hombre de paciencia probada y sonrisa fácil. Gerard se ocupa de las misas —no todas— el huerto y la biblioteca. Organizaba ésta última cuando Eustathios se le acercó.

—¿Sabes por qué dejaron de venir los muchachos a Pre-Cana contigo, Gerard?
—Porque están en todo su derecho de no hacerlo, Eustathios.
—Ay, hijo...