#canon

El sol ya se había hundido en el horizonte y solo los acompañaba a ellos la fogata improvisada que había construido el italiano. Johnny estaba arrodillado, con un dolor que palpitaba con fuerza en su mano, pero soportando. Sentía el roce de los dedos ajenos mientras terminaba de ajustar el vendaje alrededor de la herida.

Sus ojos azules entrecerrandos y brillantes, no se apartaban del rostro de Gyro, el sombrero de aquel, movía su gorro a un costado. Aprieta los dientes al sentir otra vez la presión.

— … Deja de apretar tanto. — gruñó el rubio en voz baja. Estaba cansado, sumando el dolor de la herida causada por su imprudencia. — Ya con eso tengo, no soy un niño, Gyro.

Pero, a pesar de sus palabras, no apartó su mano. Al contrario, sus dedos vendados se curvaron ligeramente, sujetando la muñeca del italiano con una fuerza que no era solamente por el dolor. Johnny tragó saliva.

Ahora su mirada estaba fija en esos ojos verdes ajenos, resopla un poco.

— No entiendo por qué siempre terminas haciendo esto. — murmura con algo de fastidio. — No es necesario que cuides tanto de mí. Pudiste haberme dejado, soy un lisiado.

Gyro Zeppeli