El edificio de Av de los Robles en Pasadena había quedado atrás, Kepler y su familia se mudaron a una nueva casa, pues el espacio ya no era lo ideal para dos niños.
Llegaron a un vecindario en los suburbios, la mudanza tenía lugar, para Hedy no era un reto, pero para Kepler, si era un poco por que era un poco introvertido, así que se ponía en marcha a bajar sus cosas de la camioneta y del camión, en especial cajas con sus juguetes y algunas cosas especiales para su decoración.
Los gemelos Hofstadter se aventuraron para poder elegir la habitación, Hedy al ser la artista de la familia, eligió el cuarto con ventanas más grandes, necesitaba la luz para sus cuadros y demás piezas, mientras la de Kepler, parecía estar preparada especialmente para él, un pizarrón enorme en la pared acompañado de un "Disfruta la nueva casa, Bienvenido" como mensaje en este.
Las horas pasaron y Hedy salió al vecindario a hacer nuevos amigos y ofrecer a los vecinos sus servicios de paseos de perros mientras Kepler buscaba un lugar en el jardín para poder colocar su telescopio y así mirar las estrellas, cuando de repente una pañoleta cayó del lado de la cerca donde el estaba.
A los 10 años, aprendería a hacer amigos sin que fuera incluído por su hermana, miró a la cerca y se asomó.
-Hola, ¿Hay alguien ahí?- dijo esperando respuesta del otro lado -tengo su pañoleta- miró el nombre cocido en la etiqueta Charlotte, curioso e interesante nombre
Charlotte Hayes
Más tarde ese mismo día, se dispuso a salir al jardín para jugar un rato. Hacía un buen viento, por lo que los árboles de movían hacia todos lados y dejaban caer algunas de sus hojas. Sin embargo, esa brisa se volvió un problema cuando se llevó su pañoleta en un descuido, haciéndola caer del otro lado de la cerca.
Lottie pasó algunos instantes preguntándose qué debía hacer. Si debería llamar a sus padres o resolver el problema ella sola, como una niña grande. Entonces escuchó la voz que venía del otro lado.
—¿Hola? —respondió con voz temblorosa—. Es mía, es mi pañoleta.
Tragó algo de saliva y se acercó más a la cerca, intentando averiguar si podría encontrar algún hueco a través del cual ver hacia la otra casa.
—Soy Charlotte. ¿Quién eres?
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