La pantalla marcó “game over” y parpadeó distraído, ¿en qué momento había perdido?, estaba tan sumido en sus pensamientos que no podía concentrarse en el juego.
Apagó la consola con un suspiro subiendo las piernas a su silla gamer para abrazar sus rodillas y enterrar la cabeza cerrando los ojos, desde la platica en el parque de diversiones las cosas estaban extrañas entre él y Natsuo.
Nunca antes tuvieron nada cercano a una discusión, desde la primera vez que se vieron congeniaron juntos, Natsuo le hacía reír con su personalidad ligera y sus bromas desinhibidas.
No estaba acostumbrado a la incomodidad de tener argumentos contrarios. No se enojó con él ni siquiera cuando le propuso ser “amigos con derecho”, o cuando quiso experimentar con Mirko, incluso lo alentó a irse cuando se separaron cinco años para que Natsuo terminara sus estudios universitarios.
Cuando Natsuo volvió y le pidió iniciar una relación se lanzó a sus brazos perdonando cualquier incidente pasado y aceptando su responsabilidad, vivir juntos fue una decisión sencilla que tampoco les costó.
Toda aquella situación era en parte su culpa, lo sabía. Volvía a tener el mismo comportamiento que provocó su primera separación, su falta de carácter e inseguridad le impidió tener conversaciones difíciles al punto de preferir huir y separarse. Su corazón no soportaba que Natsuo coqueteara con otras personas, le hacía sentir que en realidad no le amaba, que nunca lo elegiría y que solo era la opción sencilla después de años de convivencia.
El pensamiento le causó ansiedad y se rasco la piel del cuello más como una psicosomática que una picazón real. Era lamentable tener la autoestima tan baja y recrearse en el dolor que le causaba la situación. Si quería que las cosas mejoraran necesitaba hacer algo al respecto.
Con un suspiro se puso de pie para salir de su estudio, la casa era grande para dos personas, tenían un cuarto de visitas que nunca utilizaban, un estudio donde jugaba con una pc gamer y la habitación principal donde ambos dormían. Al abrir la puerta se dio cuenta que Natsuo se arreglaba en el baño con la puerta cerrada y él entró al walking-in closet para arreglarse, el espejo le dio su reflejo, al mirarse tuvo el pensamiento intrusivo de no ser suficientemente.
De aguzar el oído podía escuchar a Natsuo preparándose para salir, no le preguntó a dónde iba, por lo general ambos conocían las rutinas del otro. Se desnudó para cambiarse por un conjunto deportivo negro, peinandose el cabello en una coleta alta y por ultimo enfrentó el reflejo colocandose balsamo en los labios sobre las finas lineas de las cicatrices, una vieja costumbre.
Cuando salió Natsuo también estaba por irse -Pedi un taxi de aplicación ire al gym y despues pasaré a la estetica para cortarme el cabello, ¿Te llamo despues para comer?-le preguntó guardando las llaves en el bolsillo con la cartera y el teléfono, mirando al chofer doblar la esquina de su casa.
Le dio una mirada, no parecía que iría al hospital porque no llevaba la bata. Se acercó, olía fresco a productos de baño y perfume -Nos vemos más tarde Natsu-se puso de puntillas para alcanzarlo su mano le acarició el cabello corto de la nuca para atraerlo a él y darle un beso más pasional que la simple presión de labios con la que usualmente se despedía.
Se separó mirando sus labios evitando sus ojos que seguramente tendrían más de una pregunta, su mano se deslizó por su pecho de regreso. Tanta inseguridad lo estaba volviendo celoso y posesivo. No hizo nada más la aplicación le informó que el taxi estaba en su puerta y dio un par de pasos atrás sin explicar su comportamiento para dar la vuelta y finalmente irse.


