En cuanto he percibido un desajuste en mi sistema nervioso, he cogido las llaves de la R1 y he salido a pilotar a tumba abierta.

El viento me llena la camiseta. Las luces pasan a ambos lados. Ni así se me pasa.

La gente se comparte como un cigarrillo. Pasa de mano en mano hasta acabar como una colilla aplastada en el suelo.

Yo no comparto. Yo no retrocedo.
Pero entonces llego, y la colina está tomada por tropas aliadas. ¿Qué haces cuando tu obstáculo no es el enemigo?

Regresar a la base.

Encenderte un cigarrillo. Entero, para ti.

Y prepararte para otra batalla.

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