[ Rol libre, sobrenatural. ♡ ]


La angustia no la dejaba respirar. Otra vez estaba envuelta en un problema que no sabía como manejar. Frente a ella Madelyn se retorcía tratando de volver a llenar los pulmones de aire, aunque la sangre la ahogaba. Ahí donde Kath le había clavado el trozo de metal, una cascada roja escurría por su pecho.

— No, no... ¡Siempre lo esquivabas! —Gritó llena de furia, observando como se iba escapando la vida de su compañera. Le había hecho la vida imposible durante años, ¡DURANTE AÑOS! ¿Por qué ahora tenía que joderle también al morir? Por fin se libraría de ella, estaban por graduarse, ¡no debía de terminar así!

Ambas manos se alzaron para golpearse la cabeza con insistencia, negando una y otra vez, en un estado completamente descontrolado. Solo había tomado el respaldo de la silla, solo había deseado que se esfumara. ¿Por que se rompió? ¿Por que tuvo que aparecer en ese momento?

La campana sonó y de inmediato, el pasillo se llenó de los sonidos típicos de un bachillerato. Un grito cuando descubrieron a Madelyn tirada al final de pasillo, rodeada de su sangre y un brazo estirado en dirección a donde debería de estar su asesino. Pero Kath ya había corrido fuera de ahí, lejos de las miradas de sus compañeros. Sintió de nuevo el punzar en su pecho, una corriente eléctrica qué se manifestó en el inicio de su vientre y entonces ganó velocidad.

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