🌸; With 시안
El dÃa parecÃa ir demasiado lento con el calor ardiendo en el exterior. Todo el mundo irritado por las altas temperaturas de la ciudad en ese dÃa; tenÃan las heladerÃas llenas. Para Prue, quien era una actriz juvenil muy conocida, no era menos caluroso. Detestaba sudar y su antojo por algo frÃo la llevó a esa heladerÃa a hacer fila.
La fila avanzaba rápido; ella, mientras, sin quitarse los lentes de sol, miraba su teléfono y levantó la vista solo para notar que habÃa una persona delante de ella. PodÃa saborear su helado tan cerca, pero para su suerte, la persona delante de ella parecÃa no encontrar su billetera.De espaldas parecÃa una chica y su aroma era muy llamativo. Se apiadó de la persona, asomándose por su costado y extendiendo su tarjeta a la cajera sin levantar mucho su rostro.
—Cobra los dos de aquÃ, por favor, dame uno igual que él, por favor.Ella era muy pequeña, medÃa apenas 1.60 y la persona a su costado era un poco más alta. Levantó sus gafas apenas poniéndolas en su cabeza, para toparse sin querer con el rostro de tal angelical ser. Por primera vez, jamás habÃa visto a alguien tan hermosa.
Se quedó congelada viéndole fijamente a esos orbes con un sonrojo en sus mejillas.

시안
Sin dudarlo, volteó a verla, quedando maravillado al instante con lo hermosa que era, transmitiendo una vibra tan única e impresionante que, sin duda alguna, lo dejó sin aliento. Al sentir que ella levantaba los lentes de sol y se quedaba completamente congelada al mirarlo de cerca, Cyan ladeó el rostro con lentitud, desplegando esa sensualidad andrógina y magnética que lo caracterizaba. Sus labios se curvaron en una sonrisa ligera mientras un brillo sin igual iluminaba su mirada.
—Vaya... ¿Asà que decides rescatarme como todo un ángel? —murmuró con una voz suave, inclinándose un poquito hacia ella con total naturalidad—. Me has salvado la tarde de la forma más linda... Supongo que ahora tendré que buscar cómo compensarte, bonita. ¿O acaso prefieres cobrarme el favor de otra manera, mh? — Soltó una risita suave, tomando ambos helados para ofrecerle uno a ella, tratando de mostrarse lo más seguro y encantador posible, aunque por dentro la timidez lo hiciera sentirse chiquito y apenado por el pequeño incidente.
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