¿La frase "Labios tan suaves como pétalos de rosa"? ¿"Piel de marfil, sedosa al tacto"? O aquella, "Ojos profundos, capaces de robarte el aliento". Ninguna me eran factibles, no creía en esas palabras hasta...
Es increíble como todo tu mundo puede cambiar, derrumbarse y reconstruirse en cuestión de minutos, segundos con tal sólo su presencia.
Creía que eran meras palabras, algo solo dicho por algún poeta quebrado, abandonado a su suerte tras un rechazo de corazón, pero no.
Me tomó un sólo vistazo en su dirección y rompí conexión con el mundo, de pronto no eran mis pies sobre la tierra, era yo levitando hacia su presencia, eran mis dedos temblando por su tacto, eran mis ojos perdidos en su silueta, eran mis labios rogando por su boca, aquella obra de arte que soltaba las más bellas melodías hechas de suspiros y deseo. Era mi alma clamando por unirse y nunca soltarse de ésta creación perfecta, ésta entidad que me fue regalada, sólo para mí, para mí persona, para amar, para adorar, para atesorar...