Las brisas que pasaban entre los árboles del bayou traía un aroma a pantano, incienso, a viejas costumbres, a esclavos y plantaciones de té, era un olor muy nostálgico en las mentes correctas. Una melena pelirroja se movía entre los pantanos como si fuera un campo de juegos, sus movimientos para muchos eran mas que solo irreales, para los ojos humanos seguramente sería un fantasma, un fantasma pálido que poseía unos ojos azules endemoniadamente profundos y que muy seguramente habían vivido más vidas de lo que su piel pudiera demostrar. Un pantalón entallado en color negro, una playera de alguna banda que estuviera de moda y sobre esta una chaqueta de cuero negra estilo de motociclista. Ahora se hallaba sentado sobre un árbol caído, rodeado de ese típico musgo verde que hacía que algunos paisajes parecieran sacados de un paisaje mágico que remontara a siglos atrás. Metió las manos dentro de los bolsillos de la chaqueta y saco una cajetilla de cigarrillos y un zippo, en su cabeza las palabras de su hermano “Fumar causa cáncer”, su voz burlona resultaba un poco irritante, pero le hubiera gustado que tal cosa fuera mínimamente cierta en su caso en específico, pero algo así jamás pasaría.

Incluso las palabras de Lestat seguían en su cabeza, sobre todo las que dijo después de beber la sangre de la madre “La luz del sol, el calor constante de un fuego intenso, estas cosas podrían matarme. Pero también podrían no hacerlo”. Entonces ¿A que debía tener miedo? En estos momentos a nada en específico, solo debía disfrutar.

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