—Debo admitir que a veces lo extraño.—

A veces extraña al niño malandro que le llegaba con seis kilos de comida. Le caía bien, pero no ha vuelto a verlo.

—Bueno, así es la vida ¿Verdad? No se puede retener a alguien a quién no le agradas.—

Por mucho que así lo quisiera.

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