~Hay días en los que dejo que el café se enfríe entre las manos. Afuera, el lago sigue quieto. Adentro cuesta un poco más.
Todavía me incomoda que alguien note cuando estoy mal. Anoche no tuve fuerzas para disimular, y nadie me pidió explicaciones.
Se quedaron.
No arregló todo. Pero esta mañana abrí las cortinas.