Mi matrimonio era algo bueno, aunque mi marido era muy frío, repentinamente le dí igual, hasta que descubrí su infidelidad, intente hacer de vista sorda mientras en mi trabajo, mi jefe recriminaba mi trabajo de inútil, curiosamente es el hermano de mi marido. Un día iba a renunciar por eso fuí a su oficina pero una llamada me quebró, el amor, la fé a mi esposo. Una llamada de él estando en actos de pasión con su amante que claramente se escuchaba a ambos gemir, me derrumbe y caí al suelo, Vladimir mi cuñado me sujeto y consoló, nunca en mí vida había sufrido tanto como ese día. Ahora, ando en su casa porque no puedo volver a la mía y ver a mi marido.