Inhala, exhala.
Inhala, exhala.
El mantra repetitivo sonaba en su cabeza, agradecido ciertamente de no mendigar en las calles o utilizar su vida como un peón en las mazmorras.
Vestimenta, un techo, comida decente, paga todavía más decente y lo único que debe hacer es cuidar que el señorito Cecil Lancaster no se autodestruya en el proceso: fácil.
— Su desayuno está listo. — Medio sus palabras, una educación impecable, con ayuda de los mayordomos más sabios su hábil táctica de aprendizaje mejoro de 0 a 9, pasando de nada a ser una piedra angular.
— He dejado la nueva muda de ropa en la repisa, recuerde asearse que hoy tiene que cumplir con su deber. — Remarcó, cosas de la monarquía, diálogo entre otros nobles (honestamente le pudria todos tenían cara de babosos) pero era su escolta, su mayordomo personal y los gajes de oficio era obedecer incluso si sus manos han de mancharse de sangre de vez en cuando.
"Pero que esté mocoso no se piensa levantar..."
Shen Plantita
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Cecil Lancaster
Se estiró, en la cama observando el techo, había olvidado hace cuanto Orión estaba allí, pero le gustaba como se había adaptado.
Le disgustaba la formalidad, bastante, ya que a grandes rasgos, había sido criado por maestros excesivamente estrictos, así que había desarrollado ese desagrado*
Hmmm~ ¿Es necesario?
*Suspiro suavemente dejando caer los brazos observando el techo del camastro por varios segundos, no quería empezar el día, le estresaba, pero tener a alguien cerca todo el tiempera indudablemente... más estresante*
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