-Oficial Akagi, bienvenida
Exclamo un hombre el cual estaba uniformado...parecía alguien militar y hasta totalmente anciano, pero, tenia la fuerza de un hombre de 50 años. Claramente...un monstruo entre monstruos. La joven solamente hizo un saludo militar como es correspondido.
-Teniente General Shimaya, es un honor.
El hombre solamente hizo un ruido de satisfacción, veía que la joven que estaba ahí, no había perdido el hilo ni el filo de sus palabras. Seguía siendo aquel...monstruo que había creado. Por tanto, este se levanto lentamente del asiento para quedar frente a la chica.
-Me sorprende que siga haciendo estas labores rutinarias ¿No se cansa...Ex-Capitana Akagi?
Trago saliva ante ello, claramente cerro los ojos ante eso, no podía permitirse volver a recordar ello, por tanto solamente mantuvo la mirada como si nada la afligiera en aquel momento.
-No señor, estoy bien donde estoy tengo...algo por lo que luchar.
El hombre solo se cruzo de brazos riendo dando vueltas alrededor de la chica que solo mantenía la vista al frente como si fuese un robot, no estaba aterrada, estaba totalmente en un...trance.
-Me entere de su caso ¿Por que se esfuerza en proteger a esa muchacha hasta el punto de usted misma ser su tutora...y además, avanzar la investigación en sus turnos? No lo entiendo.
Esas palabras era lo que menos deseaba escuchar, tenia sus razones, eran unas razones tan personales que no podría decirlas, pero, ahora no quería eso, solo quería que aquella chica...Aly, viviera en paz, y si para eso tenia que estar constantemente en la barrera del peligro, debía ser así.
-Es el deber de todo Oficial brindar paz y justicia a quien se deba.
El hombre encendió un cigarro volviendo a sentarse, claramente su semblante era mas serio, y hasta su forma de mirar, había sido tan afilada que hasta un cuchillo era algo leve al lado de ello.
-Ya veo, sigue siendo tan correcta y recta como la primera vez...aun cuando tiene las manos manchadas de sangre.
Sentía el pecho oprimido, cada palabra que decía, era cierta, como una daga en su corazón, aguantando todo lo que mas podía de aquello...si, las pesadillas y todo ello, era consecuencia de aquel hombre, aquel que transformo y creo al monstruo que era actualmente...aquella chica.
-Señor, prometo que todo ira bien, lo que se deba hacer, se deberá. Ella no debe pagar consecuencias de un error.
Su pecho latía deprisa, como si su peor miedo, el cual era pensar que Aluca se alejaría de ella o peor aun...se estuviese por cumplir, pero en vez de eso, el hombre sencillamente sonrió y se levanto del asiento con cigarro en boca para así acercarse a la ajena, colocando su mano en su hombro.
-Espero lo mejor de usted, Oficial...o debería decir, Sargento Akagi, cumpla su rol con determinación. Sera menos sospechoso lo que deba hacer ahora que ha subido de rango.
Y tras ello, el hombre marcho, tras una puerta, dejando a Shiki cayendo al suelo temblando. No lo había visto en años...pero sentía el mismo miedo que en aquel entonces, sus manos intentaban refugiarle, sobándose constantemente, mientras sus ojos perdían un poco de brillo. Había ganado una posición pero ¿A que costo?