No dejaron nada, ni cadáveres, ni muestras de violencia alguna.
Parecía como si todos juntos hubieran decidido abandonar la ciudad.
Pero lo que ocultaba era terrible...Las creaturas que venían del abismo no solo eran bestias tétricas y amorfas; también eran inteligentes, su "madre" les había enseñado: a jugar a las escondidas, a revisar recovecos
Lo más terrorífico no era eso, era su habilidad de imitar voces de humanos.
Una risilla infantil de su "madre" resonó en la calle al encontrar un peculiar diario, alguien había intentado relatar los horrores que ahi se habían vivido.
La ciudad fantasma había nacido.