En su hogar, Isaac sentado al fuego de la chimenea estaba a punto de contactarse con sus antepasados.
Las flamas de la chimenea cambiaron de rojas a un tono dorado, sabía que la conexión con el otro mundo estaba hecha, lo odiaba, pero era lo único que le quedaba a él como último Van Helsing legitimo. (claro, sabía que su padre tenía unas cuantas "canas al aire) pero eso no lo decían, Isaac fue el único hijo dentro del sagrado matrimonio.
──Hijo, ya tienes 25, necesitas al menos tener UN hijo. ── No era la voz de su padre, ni madre, era su abuelo paterno.-
Isaac no pudo evitar sonreír, su "abuelito" significaba mucho, lo admiraba harto y lo extrañaba aun más.
── Abuelo...¿tú también con esas cosas? también te extrañé. ── lo último lo dijo con ironía.
── Así como puedes vivir hasta los 90, puedes vivir hasta los 27. ── el abuelo tenía razón ── El hecho de que padre falleciera y solo te tuviera a ti es suficiente evidencia. ──
reiteró el abuelo desde la voz en el fuego.
── mierda. ¿y dónde está? ¿y mi madre? ¿Dónde están? ¿no planean venir a saludar'? ──
bufó para sentarse en el sofá aun en dirección al fuego.