|| STARTER ABIERTO Y LIBRE A QUIEN QUIERA PARTICIPAR ||
La luz de la mañana era tenue, vaga acompañada de una brisa otoñal.
Allí en ese parque apartado se preparaba algo tranquilo, un pequeño picnic organizado por un juven rubío.
Allí, se sentó a esperar, observando la mesa preparada mientras su desánimo sopesaba, observo la mesa preparada, recorriendo lugar por lugar.
Esperando ¿Que esperaba? Ni el sabía, solo sabía que quería esperar, esperar a quien como el, quería una pequeña charla, no quería obligar a nadie a llegar, solo quería, esperar.
Hmm... Quizás debí comprar chocolate...
Kim Dan - AU
Llegando, había traído fruta picada en bandejas y algo bocaditos. Era lo único que le alcanzó en ese momento.
—¡Buenos días!— Comentó tranquilo, un poco nervioso si. Siendo que no era ir reuniones o eventos. Dió un suspiro para dar unos pasos y notar lo organizado.
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Odette Vuitton
No tardó demasiado en llegar. Dejó el auto estacionado cerca de ahí, bajó las cosas y se aseguró de cerrar bien el vehículo antes de emprender el camino.
El día estaba espectacular: soleado, despejado y sin una sola nube oscura que pudiera arruinar aquella tarde. Al llegar, distinguió al rubio acompañado de una chica. Se acercó con una pequeña sonrisa y levantó la mano a modo de saludo.
—He llegado, disculpen la demora.
Tomó asiento sobre uno de los cojines y comenzó a sacar las cosas de su bolsa. Colocó sobre la mesa las dos botellas de vino tinto y las cajas de macarons, acomodándolas con cuidado.
—Dios... qué tráfico. —mencionó, soltando un pequeño suspiro mientras se acomodaba el vestido rosado que llevaba puesto.
Finalmente, sonrió un poco más tranquila. Le hacía ilusión conocer gente nueva y, sobre todo, disfrutar de aquella convivencia tan amena, lejos de las prisas y el ajetreo de la ciudad.
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Red Nightowner
La limo estaciona en la entrada, de ella salieron el chófer y otros cuatro hombres vestidos de negro que fueron a abrir las puertas. El último en salir fue el pelirrojo, vestido de manera formal con prendas típicas de Japón.*
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Astrid
Es decir, sí ¿Cuántos parques podían haber en una ciudad? Al parecer, su para su aplicación de uber más de uno, y encima había elegido el incorrecto. Es por esta razón que el tiempo se le fue encima, y para ese momento, la fiesta seguramente estaría más que comenzada.
— Perfecto. —La frustración la distrajo lo suficiente como para hablar a solas. En voz alta.
Finalmente, después de una larga caminata, alcanzó a ver el cúmulo de personas y una que otra decoración. Asumió que sería ese el camino.
Pero esperen, su día podía ser todavía más perfecto.
La primera persona que alcanzó a distinguir fue, por supuesto, Kirk .Por si el corte de la noche anterior no hubiera sido suficiente. Ahora tendría que verlo incluso por el día.
Su cuerpo actuó casi por sí mismo, deteniendo el paso poco a poco, pero no por completo. Lo único que quería era pasar un lado, sin necesidad de cruzar palabra o mirada.— Mierda..— Susurraba.— Mierda, mierda.. —cada vez más lento, cada vez más lento, hasta que la distancia entre los dos acabó. Justo en ese momento, no hubieron palabras. Sólo en su cabeza.
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