— Has cambiado.

Una voz aparece detrás de su espalda cuando va a cruzar la calle, dándose la vuelta sólo para encontrarse con aquél que e algún momento fue su amante.

Toxic, no... Levi, cruzado de brazos y recostado a una pared, parecía tener los inicios de una sonrisa e la comisura de sus labios.

— ¿Eso crees?

— Hombre, es obvio. Se te nota en la cara.

Por un momento deja que el silencio inunde el lugar. Es de noche, una zona no muy poblada de la ciudad que todos suelen evitar, no hay nadie que pueda escucharos excepto los chismosos que se asoman en los balcones.

Cuando finalmente acepta que no habrá respuesta de parte de parte el castaño, niega con la cabeza y continúa con un tono más dulce, familiar.

— No quiero decir que sea para mal.

Silencio, los ojos de Robert se encuentran con los ajenos en lo que parece ser una eternidad. Cuando la mueca de Levi se transforma en una sonrisa honesta, sus párpados se abrieron con marcada incredulidad.

— Luces contento. Más que antes.

— ...

Por un segundo, desvía la mirada y vuelve a darse la vuelta. No siente la necesidad de responder a eso, tampoco es como que a Levi le importara recibir una respuesta de su parte.

Cuando la luz se puso en verde, Robert cruzó y se perdió en la oscuridad de la noche.