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Un sonido metΓ‘lico cruje sobre la superficie de porcelana, tan ruidoso que los insectos se alejan despavoridos. Sobre la mesa los cuerpos inertes, jΓ³venes entre los 18 - 27 aΓ±os de edad, prospectos de los cuales se esperaban grandes logros y que ahora mismo son servidos en la mesa como tributo.
Γl, en su forma humanoide, aunque incompleto, disfruto de la desesperaciΓ³n que dibujaron esos rostros. El umbra mΓ‘ximo del terror puro, las piernas colisionar ante el pavor, baΓ±ados en su propia orina cuestionando porque Dios los ha abandonado.
βΒΏQuieres que te cuente mΓ‘s?. β Hablo aquella espectral voz masculina, con un cΓ‘liz de sangre fresca servida por la carΓ³tida de un cuerpo colgando del tobillo, el cuello roto, la boca abierta profanada por una masa crepuscular pΓΊrpura que recorre el interior de su garganta asomΓ‘ndose por una grieta en el pecho, recorriendo el torso adentrΓ‘ndose por el orificio rectal y retornando por el ombligo, finalmente enrollado sobre la pierna derecha para lograr sostener el cuerpo sin vida en un Γ‘ngulo de 90Β°. Tomo un largo sorbo pero aquella mezcla sanguinolenta escapΓ³ por un agujero en su garganta, ahΓ donde corre un gusano para esconderse de nuevo y funcionar como piel tapando la abertura.
βΒΏRealmente quieres saber porque lo hice?. β Recito una vez mΓ‘s, cortando un trozo de carne esbelto, con las uΓ±as aΓΊn decoradas en un precioso rosΓ‘ceo. La segunda invitada de la noche descansaba en la silla del frente. Los ojos arrancados por una sustancia quΓmica resbalaban como una masa purulenta por sus frΓas mejillas. La espalda abierta como un ave dejaba entre ver los huesos del cuerpo torΓ‘cico rasgados de uno en uno formando una pirΓ‘mide descendente. La columna arrancada de la raΓz adornada el cuello de la entidad como un corbatΓn de uso ilimitado, mientras que la femenina reposaba en silencio, sus piernas... Oh, sus pobres piernas momificadas y en un avanzado estado de descomposiciΓ³n ya comenzaban a quebrarse.
Recorto con el cuchillo de carnicero un trozo de piel carnosa, el jugoso manjar de un ser vivo tibio lo saboreo en sus papilas gustativas. Aunque ya no sentΓa el sabor, limpio sus labios con la servilleta y reposo gentilmente su espalda sobre una de esas masas corpΓ³reas de alquitrΓ‘n que suavemente lo elevaron.
La pareja de exploradores en silencio, fueron consumidos por las enormes masas rastreras hasta la evaporaciΓ³n, convirtiΓ©ndose en nutrientes para su tierra infΓ©rtil.vLa advertencia estΓ‘ hecha. Cualquiera que entrara a su templo no volverΓa a ver la luz del Sol. Pero como podrΓan saberlo en el exterior si nadie habia logrado salir con vida. β Ansio con todo el amor en mi corazΓ³n, que vengΓ‘is por mi hΓ©roes, pero tengan cuidado pues mis hijos estΓ‘n entre ustedes.β Expreso mientras se elevaba en la cima del Abismo, en un mundo muerto que solo esperaba la grieta dimensional para escapar de su prisiΓ³n.