En la oscuridad de nuestra habitación solo se pueden escuchar el sonido de nuestros cuerpos chocando entre si, mientras beso cada parte de tu cuerpo, dónde mis manos dejan huella en cada parte de ti, disfrutando de esos senos que tanto me encantan, puedo sentir lo apretada que estás y que tú coño reclame una vez más ser reclamado por mi en cada movimiento de tu cuerpo que pide a gritos ser reclamado por mi. Katherine Wyndham