A lo lejos parece comenzar a formarse una cortina de humo, una esencia que se cuela a través de la grieta que resquebraja la realidad. Entonces se percibe una esencia, una intención sin malicia ni gracia que pasa como un susurro del viento, un alicio que baña una costa desolada, una donde aquella alguna alguna vez existió.

¿Quién la llamó?