Él es ese tipo de monstruo, de los que susurran atrocidades al oído, mientras hacen bailar las garras sobre tu piel.
Él es de esos monstruos, los que atemorizan luego de incapacitarte. Los que marcan la piel con fuego, mientras ahogan los gritos con un beso brusco.
Él es de esos monstruos, caritas de ángel y de actos aberrantes. De los que apaciguan su propio placer con el dolor ajeno.