||Rol-On||
||Canon: Parcialmente||
Tres de la mañana. El Nokia suena, con su tono rasga la guerra fría que él llama silencio cuando el crujir del cigarro y su toz hacen acto de ausencia. El brillo, tenue pero molesto, tiene la osadía de atravesar sus cansados y pegajosos párpados, hasta obligarlo a despertar de su apenas logrado sueño.
Ni siquiera mira, o pone un mínimo de importancia. Atiende la llamada. Silencio en los primeros segundos, pero su voz suena del otro lado antes de que llegue a cortar. La advertencia seguida del peligro, golpes secos a la puerta bajo la respiración entrecortada en su oído.
"La puta madre...". Murmura, inútilmente, con enojo. Uno que quiere dormir y el peligro haciéndole transpirar frío.
Baja el teléfono, dejándolo suavemente sobre la colcha tendida en el suelo y entre colillas, y luego gatea lento, hasta llegar donde la puerta.
Estira las piernas. Pronto logra poner el ojo en la mirilla, en donde busca a quien tocó hace tan solo segundos.
"No escucha niaca". Y era cierto. El silencio sepulcral es antinatural, especialmente en un edificio donde la música saturada toma el lugar de gallos y aves mañaneras. Extrañado, un poco menos irritado, aleja el rostro de la madera húmeda. Dos pasos y medio son dados a la perfección, hasta que algo punza en el vacío, desde atrás hacia adelante. Ni tiempo a gritar hubo, luego de la puñalada fue lanzado bruscamente de espaldas contra el suelo, acertando un impacto que robaría el aire de sus pulmones dañados.
//Primera parte. El resto lo hago más tarde porque necesito más imaginación :b
